José del Valle, en la SRE, y Sabines, en el consulado, operan a favor de Ebrard
José del Valle Molina, delegado en Chiapas de la Secretaría de Relaciones Exteriores, no oculta su alegría de estar utilizando recursos y la infraestructura de dicha dependencia para apoyar a su jefe, el excanciller y aspirante a ser elegido coordinador nacional de Morena rumbo a las elecciones de 2024, Marcelo Ebrard Casaubón.
Este funcionario no tiene el empacho para dejar tirada la delegación y volverse un promotor incansable de los eventos del candidato, como en el acto político de este jueves en la ciudad de San Cristóbal de Las Casas, donde estuvo operando desde semanas atrás para garantizarle gente acarreada.
El autodenominado Pepe del Valle asegura que se tiene en la bolsa la candidatura porque “la Claudia (Sheinbaum) no es adversaria de cuidado, todos saben que sólo recibe el apoyo del presidente AMLO, pero frente a Ebrard, simplemente la borra de un plumazo”.
Así, palabras más, palabras menos, es como se expresa ante sus amigos y en las reuniones, este funcionario de cuarta que sólo se ha servido de las instituciones del gobierno donde toda su vida ha estado para obtener beneficios propios.
Incluso hoy en la delegación de Relaciones Exteriores los empleados ya están hasta el “tope” de que, en el último año, el funcionario los obligue a asistir a las reuniones previas que se orquestan, previas a la formación de estructuras y casas de enlace que se han instalado en la entidad con motivo de la participación de Ebrard en la contienda camino al proceso electoral del año próximo.
Sin embargo, contra su pesar, tienen que obedecer la instrucción de Pepe del Valle, ya que de lo contrario su puesto, muchos de ellos, por contrato, están en peligro.
Un caso muy especial es el de un joven -que para respetar su identidad y no reciba represalias le llamaremos “Gerardo”-, acude a escondidas de su jefe de Producción, departamento que se encarga de la producción de los pasaportes, a los actos públicos y privados que organiza el delegado en favor de Ebrard.
En el evento del jueves, en San Cristóbal, al joven se le ve en una de tantas imágenes que registran el acto político, tomando fotografías. El delegado, “muy vivo”, se cuida de no salir en las imágenes o videos, pero de que está tras bambalinas, eso no lo dude.
Un par de imágenes en poder de este medio, dan cuenta de la intromisión de este personaje en la vida partidista de Morena, no porque no pueda o deba hacerlo, sino porque deja tirada la chamba y no solicita, como mínimo, se le descuenten los días que utiliza para fines partidistas.
El médico veterinario de profesión, egresado de la Universidad Autónoma de Chiapas, se encuentra operando bajo la sombra del innombrable Juan Sabines Guerrero, quien con sus 40 mil millones de pesos que desapareció de las arcas públicas cuando fue gobernador de Chiapas y que hoy finge ser Cónsul de Orlando Florida, “salpica” una parte a la campaña de Marcelo.
Estas sucias maniobras, que por cierto constantemente está denunciando Marcelo Ebrard contra su compañera “corcholata”, Claudia Sheinbaum, las practica a la perfección en esta tierra sureña, Juan Sabines, pues fue él quien se dijo coordinador de campaña del excanciller.
El hecho toma relevancia porque en la conferencia de prensa que el ex canciller ofreció a los medios de comunicación, el equipo de campaña del candidato “obstruyó” el ejercicio de la libertad de prensa de los periodistas de San Cristóbal, luego de que a un par de periodistas no se les permitió que le cuestionaran a Ebrard si efectivamente Sabines Guerrero era el que coordinaba sus trabajaos en esta zona del país.
Además, no hubo respuesta a la interrogante de cuál era la postura del ex canciller sobre un ex gobernante que está acusando de desfalco millonario en Chiapas, y cómo es que lo mantuvo como Cónsul cuando él era titular de Relaciones Exteriores, a pesar de las denuncias públicas ventiladas en los medios de comunicación contra su “amigo”.
Mientras Marcelo calle a los señalamientos de que utiliza los recursos humanos, económicos y materiales de ciertas dependencias y no se desmarque en público y privado de Sabines, su ascenso en la política, si es que gana la candidatura, estará manchado por siempre.
Lamentablemente este tipo de hechos consumados echa por la borda las “buenas intenciones” del presidente Andrés Manuel López Obrador, quien acaba de decir el viernes en la mañanera que “ningún servidor público debe intervenir en el proceso de designación del candidato presidencial de Morena y menos utilizar recursos públicos para apoyar a algún aspirante”. Ahí le hablan a Del Valle y a Sabines.










