La traición del junior Albores y Amadeo Espinosa pone en peligro la alianza de la Cuarta Transformación
Lo advertimos desde semanas atrás: La aparición de Roberto Albores Gleason, el junior, traía un fin malévolamente planeado y era arrebatar, de inició, las ilusiones y esperanzas de algunos políticos que se la han partido para participar en las elecciones del año venidero.
El anuncio de que se incorporó al Partido del Trabajo sólo confirmó que la ambición está por encima de los procesos democráticos que, se pensaría, debe respetar un instituto político que se dice partidario de las políticas de la Cuarta Transformación.
Cierto es que nadie debe sentirse traicionado por esta incorporación del junior, pues se ha dicho siempre y esta postura lo demuestra: la política sólo se usa para alcanzar fines personales, así sea a costa de trastocar los derechos de terceros.
El “transparente y democrático” de Amadeo Espinosa Ramos, fiel a su estilo, da entrada a Albores, un personaje que ha demostrado que lo suyo no es ser honesto ni luchar por los que menos tienen. Lo comprobó con el PRI, al que abandonó por la puerta de atrás, cuando veía que ya no le convenía seguir dentro de dicho partido.
Si bien el PT logró conservar su registro luego de los votos que obtuvo gracias a la vorágine que provocó el hoy presidente Andrés Manuel López Obrador, quién puede decir que catapultar al traicionero de Albores le garantice ganar la gubernatura, si el sello del junior es la deslealtad, la bajeza, la traición.
Además, las primeras reacciones de personajes con voz y voto dentro del PT nacional ya saltaron a la palestra, como la de la senadora Geovanna Bañuelos, quien dijo que la “la integración de Roberto Albores al PT, no es un tema que se haya discutido en el seno de la coordinadora nacional, y no es el momento de hacerlo”.
Quiere decir que al PT estatal le valió un cacahuate lo que dictamine la dirigencia nacional y más allá de ello, se adelanta a los tiempos que el mismo partido precisó se tienen que respetar, pero, además, mueve el tablero a los propios aspirantes del bloque de Morena y PVEM, ya que roba la atención de un hecho que por más que lo quieran ver como novedoso y prometedor proceso de integración de cuadros, perjudica la imagen del acomodamiento interno de la Cuarta Transformación.
El albazo se concretó por el trabajo del tutor Roberto Albores Guillén para abrirle paso, otra vez, al hijo que perdió la elección a gobernador en el 2018 y que cinco años después, como el ave fénix, reaparece para volver a defraudar a los chiapanecos.
En el partido de la camarilla de pelafustanes que agarraron las sobras, luego de que el güero Manuel Velasco aceptó meterlo a su camioneta para la foto, pero no le dio entrada, sabiendo que este cartucho quemado le traería más daño que beneficios, ahora se enfrentarán al descrédito de que son oportunistas, un señalamiento que no les hace mella, porque es el sello de los petistas.
O si no pregúntenle a Adán Augusto López Hernández, quien le cortó las alas de un plumazo al no permitirle acercarse a sus eventos que ha sostenido en tierras chiapanecas.
En verdad que hay que tener hambre para triunfar, pero al precio de pisotear la honorabilidad y la honestidad, no tiene razón de ser. Estos valores se cultivan, pero parece que el junior no aprendió que no se trata de llegar a arrebatar ni de llegar a echarse el mismo rollo de siempre de que “juntos, ahora con la 4T, sacarán adelante a Chiapas”. A otro lado con ese cuento.
Al vástago del ex gobernador le falta humildad para reconocer sus errores, carece de sencillez y modestia para asumir que al PRI sólo lo usó y cuando ya no le sirvió lo abandonó. Ahora, con esta intromisión, el junior, sin duda, ha generado mucha molestia dentro del PVEM y de Morena, pues les mueve el tapete, cuando en realidad, como en el póker, los que tienen mano, en todo caso, son estos dos partidos que se llevan de calle en cuanto a preferencias al PT.
De hecho, tanto el guinda como el verde, suponemos, no se quedarán de brazos caídos, ante el embate y oportunismo político de la dirigencia estatal del PT y no tarda en que más de uno se pronuncien por la traición que hicieron “los mismos de casa”, como Amadeo Espinosa Ramos, Abundio Peregrino y demás integrantes de este selecto grupo de “oportunistas”.
Por lo pronto, ya la primera alerta la emitió la senadora Geovanna Bañuelos, quien aclaró que en el PT no se ha resuelto ninguna candidatura, “ni en Chiapas ni en ningún otro estado del país”. Veremos ahora qué dice la militancia










