Albores, el “fanfarrón perdedor” que divide al PT
Sin tapujos y sin medias tintas, el calificativo que Carlos Mario Estrada Urbina dijo de Roberto Albores Gleason, el junior, de que es una basura, confirma lo que en este espacio dijimos: El arribo del desertor del Revolucionario Institucional ha causado división al interior del Partido del Trabajo por su ambición política de aspirar a lo grande a través de las influencias de su señor padre.
El “horno no está para bollos” en el PT pues a kilómetros se visualiza que la tempestad que se avecina puede llevar a este instituto político -que estuvo en el 2018 a punto de perder el registro ante el Instituto Nacional Electoral-, a un declive tormentoso por la decisión que tomaron unos cuantos para darle entrada a Albores Gleason.
El legislador chiapaneco habló claro y fuerte. Dejó claro que la división empieza a carcomer las extrañas de este partido, que, si algo ha sabido hacer, es venderse al mejor postor para seguir disfrutando de los dineros de mexicanos, y en este caso, de lo que aportan los chiapanecos con el pago de sus impuestos.
Lo que hay que reconocer de Estrada Urbina es que sacó la casta para defender lo que se llama una intromisión abusiva a las filas del petismo, cuando hace apenas un par de meses, el excandidato al gobierno de Chiapas en el 2018, renunció al PRI porque éste partido ya no era competitivo, lo dejaron caer, había dicho en su carta de renuncia.
El cinismo no tiene límites para fijar una posición cuando el aludido estuvo lejos de los escenarios políticos cinco años, ya que desde que perdió la elección, se escondió en el closet de su casa y cuando le avisaron que su padre ya le había conseguido trabajo, salió para ver de nuevo la luz del día.
Pero, desgraciadamente, a qué precio, pues a nombre de varios integrantes del PT, Carlos Mario asentó su inconformidad que este tipo de “basura no necesita reciclarse, y el Partido del Trabajo no necesitaba en sus filas a Roberto Albores Gleason”.
Lo que en su momento se plasmó en este mismo espacio editorial lo confirma el legislador chiapaneco que no escondió su malestar por el arribo del junior: “sólo busca ser candidato o propuesta para negociar utilizando al partido; en ese punto, muchos no estamos de acuerdo”.
Lo que señala el político es una clara advertencia para Amadeo Espinosa Ramos, el líder vitalicio de este partido que no deja de sorprender por su ambición de mantenerse en el poder, aunque en esta ocasión no se ha dado cuenta que se ha topado con pared, pues ya empiezan a ser evidentes las voces de inconformidad al interior del PT por esta decisión que “mata” las esperanzas de algunos que han trabajado desde las bases para alcanzar un puesto de representación popular que recompense su esfuerzo.
Lo que llama mucho la atención es que se confirme en la práctica que la llegada de Albores al PT no sea un acuerdo unánime de las bases, sino de unos cuantos que encabezan la dirigencia estatal. Lo más probable es que ya sepan que el junior, luche por su candidatura aun contra los pesares que se le atraviesen en el camino, pero llegado el momento, si no logra obtener lo que busca, venderse otra vez al mejor postor.
Con la postura en contra del diputado local y la senadora Giovanna Bañuelos, dos políticos de peso, con solvencia moral dentro del partido en el estado y a nivel nacional, la noche se le puede venir encima a la dirigencia que avaló la propuesta, debido a que está causando división.
Decir que Albores Gleason no aporta nada no es una cosa menor, y más allá de las posturas discursivas, el partido tendrá que analizar, incluso, si les conviene tener una dirigencia que negocia los puestos pues ya se vio que Albores no arrastra votos, menos ahora que se le conoce como un “fanfarrón perdedor”.
La historia, en este caso, no puede decir lo contrario, pues Albores junior siempre se ha valido del trabajo que por él hace su padre, lo que en español significa que no se ha formado como político pues no ha hecho política y si lo seguían era porque a su lado siempre estuvo Roberto Albores Guillén, quien de tanto protegerlo, ahora está pagando las consecuencias con el desprecio o desaprobación del hijo como “político” que garantice triunfos.
Venir a presumir que lucha por los postulados de la Cuarta Transformación es una reverenda cachetada con guante blanco para los propios morenistas, petistas y del verde. Por ello, la desaprobación pública de verdaderos políticos que se han hecho con los años no es que les quite el sueño, pero si les preocupa que se cuelguen ventajosos como en este caso parece ser el de Amadeo Espinosa Ramos que protege la llegada del junior. Por algo será porque de a gratis, nada.










