INM, en la frontera sur, ciega a paso de migrantes

El mismo Instituto Nacional de Migración se ha encargado de confirmar que en Chiapas, en la delegación que opera en Tapachula y en los diversos retenes que se instalan a lo largo y ancho del territorio, su personal es uno de los principales responsables de corrupción, esa que se asegura ya se había combatido en el gobierno de la Cuarta Transformación.

Los negocios sin condicionamientos para dejar pasar a extranjeros o lo que es peor, facilitar el traslado hacia el centro del país de inmigrantes que tienen posibilidades de pagar sobornos, es una práctica que demuestran los agentes aduaneros en los hechos.

O acaso no se ha preguntado cómo es que, en diversas partes del país, fuera de Chiapas, obviamente, se han asegurado a cientos de personas extranjeras que viajan hacinadas en cajas de algún tráiler o cómodamente en carros de turismo o en camionetas, hasta en caravana, las cuales tuvieron que transitar en su mayoría por el territorio chiapaneco sin ser “detectadas” en calidad de migrantes.

Decimos que es la propia institución la que con sus comunicados donde informa sobre las tareas emprendidas ponen en evidencia que en Chiapas se hace de todo, menos cuidar la frontera. Si no hay trabajo de vigilancia para detectar o detener a quienes intentan viajar al norte del país sin documentación, entonces, por lógica, no hay atención para privilegiar los derechos humanos de las personas que piden en la Estación Siglo XXI un bendito documento que los interne en territorio mexicano sin “recibir” represalias o lo que es peor, que los engañen y los regresen a la frontera.

En las última dos semanas, del 5 al 16 de agosto, el Instituto Nacional de Migración ha documentado masivos aseguramientos como el ocurrido en Oaxaca, donde lograron rescatar de camiones a 265 migrantes que se encontraban en situación deplorable, por las condiciones en que se transportaban.

Los hombres, mujeres y menores de edad provenían de Ecuador, El Salvador, Guatemala y Honduras. No es raro que hayan pasado varios retenes sin que hayan sido detectados. El hecho fue el 5 de agosto y dos días después, en las Choapas, Veracruz, a escasos kilómetros de Chiapas, se notificó del aseguramiento de 126 centroamericanos más.

El 10 de agosto, en Anáhuac, Nuevo León, más allá del centro del país, 64 guatemaltecos fueron rescatados de la caja de un tráiler; estaban hacinados. Otros 79, que se transportaban en camionetas que iban en caravana, fueron visualizados en el tramo de Poza Rica, Veracruz; 

Más al centro del país, en Puebla, 61 migrantes extranjeros fueron rescatados; 41 de ellos, originarios de Ecuador, Honduras y Guatemala pedían auxilio en un predio, y apenas el martes, en la carretera antigua Las Choapas-Nanchital, también a menos de 100 kilómetros de Chiapas, fueron rescatados 137 personas provenientes del continente africano, abandonadas en un autobús. 129 son originarias de Egipto y ocho de Mauritania.

Por último, en Puebla, 231 migrantes de Guatemala y uno de El Salvador, fueron rescatados de un contenedor metálico adaptado en la caja de un tráiler

Significa todo este proceso que las garitas que se encuentran en la frontera sur, en Suchiate, Tapachula y los municipios costeros, o los que se localizan en Frontera Comalapa, Motozintla, Comitán, Chiapa de Corzo, La Concordia, Tuxtla Gutiérrez, Ocozocoautla y demás, en ninguna de éstas, sea cual sea la ruta que hayan escogido o tomado los grupos de migrantes, ninguna tuvo la capacidad para detectar las unidades donde se transportaban.

Lo que no se quiere es que ocurra una desgracia mayor si ante esta palpable corrupción, alguna unidad donde se transportan los migrantes, se registre un desafortunado accidente, como el que ocurrió en las inmediaciones de Tuxtla Gutiérrez y Chiapa de Corzo, cuando un tráiler volcó con un saldo negativo de casi 60 muertos en diciembre de 2021.

Qué podrá decir de ello el cuestionado titular de Migración, Francisco Garduño Yáñez. Creemos que, así como se registró la tragedia de Ciudad Juárez, Chihuahua, donde murieron quemados 40 hombres que estaban en la estación migratoria, y no hubo responsable de peso, acá menos que haya alguien que asuma su responsabilidad por hacerse de la “vista gorda” para dejar pasar libremente a las unidades de transporte por donde trafican a las personas provenientes de otras naciones.

No la hay porque la corrupción persiste, no ha terminado esta práctica porque sencillamente representa un gran negocio y la corrupción persiste, pese a la euforia discursiva oficial de que ya no es nada igual. Lamentablemente en el caso del INM, ya nada es igual, está peor cada día.

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