No coman ansias, morenistas

A dieciocho días de que se defina quién será el nuevo coordinador de los trabajos de la Cuarta Transformación rumbo a las elecciones de 2024, las “taparroscas” de Chiapas, como les llamó el líder estatal de Morena, Carlos Molina, a los que se andan moviendo para intentar alcanzar la candidatura que tome las riendas que dejará el gobernador Rutilio Escandón Cadenas, tendrán más claro el panorama y la posibilidad de “cuajar” para ser el elegido o la elegida.

Así como van las cosas, por la inconformidad que hizo público el ex canciller Marcelo Ebrard, en contra de Claudia Sheinbaum, a quien, señala, recibe la cargada de apoyos desde el gobierno federal, de la Jefatura de la Ciudad de México y en específico de la Secretaría de Bienestar, el final será de película.

Una, porque si la científica Claudia pensaba que tenía un paseo por la República, tratando de atraer más adeptos, se equivocó, ya que Ebrard está en la etapa del todo o nada, principalmente porque sabe que esta puede ser la última oportunidad para intentar ser presidente de México.

Dependiendo del resultado, los grupos afines al ganador o ganadora, enfilarán sus energías, contactos y tráfico de influencias, para intentar convencer a quien podría llevar mano en Morena para ser el candidato o la candidata al gobierno de los nueve estados donde habrá elección para gobernador, y más de dos mil puestos de representación popular en alcaldías, diputaciones locales, federales y senadores.

Por ello, hoy muchos seguramente han prendido veladoras, han acudido a misa como buenos cristianos o han acudido a cualquier otro culto donde profesan su fe para pedir y hasta rogar que los bendigan con la candidatura.

Para el caso de Chiapas, el dirigente de Morena ha detectado que sólo para este partido en Chiapas se mueven como pez en el agua -algunos cuidando las formas u otros, con todo el descaro del mundo-, 14 políticos entre hombres y mujeres.

Buscan, disfrazando sus recorridos, encuentros directos, plenarias, asambleas, visitas domiciliarias, instalando casas de enlace legislativas y todo lo que esté a su alcance para ir consolidando las estructuras que les permitan darle presencia y seguridad para poder ser la opción política a representar un nuevo gobierno.

Así como están las cosas, se ha visto ya los golpes bajos que se dan, utilizando medios de comunicación afines o campañas de desprestigio a través de las benditas redes sociales.

Otros con más recursos o aprovechándose de sus puestos en los poderes del Congreso de la Unión o alguna actividad en el gobierno, se visualizan con mayor alcance y presencia. Sin embargo, por eso iniciamos con la importancia del resultado que se tenga en septiembre, cuando se elija al “coordinador” que será el candidato a la presidencia de la República, donde el elegido o elegida será el referente para ver si las encuestas cambian de dirección en la entidad.

Sin embargo, hay que citar las cosas por su nombre, en la entidad no ha habido la voluntad del órgano electoral para aplicar sanciones ejemplares para todos aquellos y aquellas que se han adelantado en sus “campañas”. De alguna forma la autoridad ha sido rebasada por las prácticas antidemocráticas y abusivas por algunos políticos que nomás no obedecen lo que dictamina el INE.

El más cercano ejemplo es la resolución de violencia política de género del empresario Ricardo Salinas Pliego en su pleito con la senadora y secretaria general del partido Morena, Citlali Hernández, quien se ha negado a bajar los mensajes que ha colgado en sus redes sociales y que forman parte del “cuerpo del delito”.  En ese sentido, la fuerza y jerarquía que tenía el INE se ha debilitado tanto que hoy en Chiapas también hay morenistas que andan promocionándose sin tener una sola llamada de atención, y si la hay, no hay forma de ponerles un “estate quieto”. 

Después del 6 de septiembre, fecha en que se definirá a la ‘corcholata’ ganadora, el trabajo del dirigente estatal será intenso y en todo este tiempo en que se ha estado enrolado en la política, tendrá que enfrentar a uno que otro que se creen los bendecidos a la grande para Chiapas.

Lo dijimos, la pelea no será con los opositores, sino con la misma planilla de aspirantes de Morena. Los reacomodos de los grupos que apoyaron a uno u otro candidato nacional y que han perdido con su aspirante, buscarán reacomodo, sólo falta ver a qué precio, en el sentido de que los ganadores en una primera instancia no querrán que los desbanquen.

Ojalá la confianza que manifiesta Carlos Molina, de que gane quien gane la interna para ser candidato a la gubernatura de Chiapas, el partido estará unido, sea un vaticinio efectivo, pues de lo contrario, el partido tendrá mucho desgaste, y en ese tenor, la entrada en escena del partido verde para ganar crecerá en expectativas, pues todo indica que irá sólo en esta contienda.

Compartir:

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *