Controvertido regreso a clases por libros de texto

En medio de la reyerta que se ha protagonizado por la edición de los libros de texto gratuitos para el nivel básico (Preescolar, primaria y secundaria) y a horas de que inicie el ciclo escolar 2023-2024, la incertidumbre prevalece en el ámbito educativo para las diferencias entre el gobierno de la llamada Cuarta Transformación y la postura asumida por la oposición o mal llamados conservadores, que interpusieron amparos para que no se distribuyan los complementos editoriales.

Una situación difícil porque el enfoque que se le quiera ver, los únicos que saldrán perjudicados son millones de niños y niñas que acuden a las escuelas públicas. En el sector privado existe la posibilidad de que los padres de familia, en el trascurso de la primera semana, acuerden si compran libros adicionales o esperan a que los políticos resuelvan sus problemas.

Entre tanto, como bien sabemos, en la mayoría de los estados del país, gobernados por Morena, ya se distribuyen los libros, aunque éstos tengan decenas de errores, pero nada comparables como los que contenían los textos que se editaban en el pasado.

En verdad que no se entiende la tozudez para no reconocer que hubo errores ortográficos pues una solución inmediata es instruir a todas las escuelas, tomar en cuenta las páginas donde se presenten las anomalías gramaticales, de ortografía o de historia y con un “usted disculpe, hubo errores humanos”, se subsanen; aunque tampoco es válido que maestros, pedagogos y especialistas que participaron en su elaboración, se hayan equivocado tanto, pues entonces en qué manos estamos.

A pesar de este inconveniente, hasta ahí todo sin novedad, pues lo que está a discusión es el fondo del contenido que aducen especialistas, tiene fines de ideologización acordes a lo que pretende la Cuarta Transformación. De hecho, este es el argumento que utilizan los partidos de derecha para ponerle una zancadilla más al gobierno federal con su modelo educativo “La nueva escuela mexicana”.

Sin embargo, la postura del presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, es que los libros de texto fueron modificados para que “la educación tenga una dimensión social, humanística y científica, que se había perdido porque durante el periodo neoliberal no querían que se conociera nuestra historia”.

Una posición, por cierto, que utilizan todos los gobiernos cuando están en el poder, pues quieren dejar asentado para la posterioridad, su paso por el poder. Así lo hizo el PRI, el PAN y ahora Morena cuando han sido y son gobierno.

Lo negativo es que lo hacen a su libre albedrío, no toman en cuenta a la sociedad, a los maestros, a los especialistas. Qué interesante hubiese sido que en la mesa de los análisis estuvieran mentores de la CNTE, para con ello borrar esa mala imagen que se tiene de ellos en el sentido de que sólo son especialistas para bloquear carreteras, tomar edificios públicos, gritar consignas o cometer atropellos contra los ciudadanos que no tienen “vela en el entierro”.

Independientemente de esta controversia política más que educativa, hay que destacar que los movimientos en las principales librerías del estado están a su máxima capacidad. Por ejemplo, en Tuxtla Gutiérrez, los comercios adheridos a la Cámara Nacional de Comercio reportan en esta última semana un 12 por ciento de aumento en sus ventas.

En esta temporada del año es cuando los bolsillos de por sí apretados de los padres de familia se ponen a prueba, ya que hay que comprar las grandes listas de útiles escolares en los que se incluyen uniformes, calzado, pago de inscripciones, cuotas para las asociaciones de padres de familia.

Sin tomar en cuenta que el tema referido es para las escuelas públicas, pues para las particulares los costos se elevan al doble o triple, aunque es de suponerse que quien contrata este último servicio es porque tiene la posibilidad económica de hacerlo.

Habría que destacar que algo bueno tiene este conflicto, por lo menos así lo dejó entrever Julio Sánchez Esquinca, presidente de la Asociación de Librerías del estado de Chiapas, quien sostuvo que la “controversia generada por las temáticas, errores tipográficos y conceptos presentes en los libros rediseñados por la SEP ha resultado en un incremento del 100% en la venta de libros de apoyo educativo”.

Eso sí es bueno reconocer por parte de los profesores comprometidos con la educación de sus alumnos, ya que han acudido a las librerías para examinar los materiales de apoyo que podrían complementar la enseñanza dirigida a los estudiantes. A esta seriedad le llamamos profesionalismo y amor a su papel de mentor.

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