Crece rechazo al arribista de Albores junior al PT
El arribo por tráfico de influencias en el Partido del Trabajo (PT), de Roberto Albores Gleason, el junior con caparazón priista que hoy la quiere esconder, continúa causando escozor, disgusto y resentimiento, entre la militancia de este instituto político que había pensado que el trabajo de base se respetaría por estar insertos en la Cuarta Transformación, proyecto gubernamental que aspiraba o intentaba demostrar que las cosas se debían hacer como “Dios manda”.
Un mal augurio para la estabilidad política del PT, dado que las negociaciones bajo el agua que hiciera su líder Amadeo Espinosa Ramos, han causado estragos entre los cuadros que estaban trabajando con miras a alcanzar un puesto de representación popular, el cual sufre si no un rompimiento total, sí una fractura, ya que la intromisión de gente que está incorporando el junior más temprano que tarde puede provocar más que división: Violencia.
El diputado Carlos Mario Estrada Urbina fue, desde un inicio, el principal actor político que alzó la voz para reprobar que se haya dado entrada a Roberto Albores. Lamentó que el PT haya recogido la basura que pulula por la entidad.
Hace dos semanas, cuando se dio el cisma que cimbró las estructuras de la militancia, el legislador manifestó su coraje por haberse incrustado a Albores a las filas del PT, que, dijo, “hay basura que no necesita reciclarse y el PT no debió prestarse al oportunismo de otros porque no les beneficia en nada”.
Si lo recibió con una andanada de improperios propios para alguien que sólo busca su beneficio personal se imaginan en qué situación se encuentra la militancia que está operando sus cuadros en los municipios rumbo a las elecciones de 2024.
Hay desencanto, desilusión y ante ello es casi un hecho que en la próxima reunión del Comité Estatal haya un boicot, un pronunciamiento general que rechace la llegada de Albores Gleason al partido.
Fuentes confiables en el seno del mismo partido preparan un boom para exigir que se eche atrás la llegada de Albores. Si bien no puede representar un riesgo fuerte para la manipuladora dirigencia que encabeza Espinosa Ramos, si podría ser un dato aleccionador para que le reste votos a este partido que hace un lustro estaba casi muerto.
Los líderes en las regiones del estado le están pensando si siguen o no con su trabajo de consolidar los nuevos cuadros, pues consideran una afrenta el que no se les haya tomado en cuenta si lo que la cúpula decide no tiene el consentimiento de la mayoría.
Es indudable, como lo dijo Estrada Urbina, de que no fue una buena adquisición, pensando en que el proceso electoral empieza en dos meses y aún no saben si la corcholata del PT, Gerardo Fernández, tendrá un lugar importante en la Cuarta Transformación, donde ya le garantizaron un hueso con tal de que hiciera la pantomima con sus recorridos por el país, cuando desde el inicio nadie daba un peso por él.
Apenas el jueves, Estrada Urbina llamó a Albores “arribista”, aunque sin citar su nombre, cuando dijo que “el PT no debe abrir las puertas a oportunistas que no tienen trabajo ni cercanía con la gente. No cabe duda que la llegada del junior está causando fisuras y si no hay una operación cicatriz, las cosas se le pueden poner en un rojo intenso a los dictadores de este instituto político.
O acaso esto que señala Estrada Urbina de que “los partidos políticos no están para imponer como candidatos a personajes arribistas, sin presencia ni base social, y que no son más que el resultado de una recomendación”, no es una manifestación de inconformidad con copia para Albores.
De entrada, estas expresiones al junior se le resbalan, pero no debe confiarse ni él ni la gente de Amadeo, pues como lo dijimos, no tarda en que salte la liebre y es ahí donde el Partido del Trabajo saldrá de la burbuja de confort en la que navega.
Lo lógico, como afirma el legislador petista, es que el partido se abra a las propuestas y el trabajo que estén haciendo los líderes regionales, que demuestren su participación activa, encabezando las demandas más sentidas de la gente y denunciando la corrupción en los municipios.
Entre tanto, lamenta y rechaza que se arrope a los arribistas que se aprovechan de los partidos llegando sin presencia, sin una base social, sólo esperando la “bendición” de los que gobiernan. Más claro ni el agua.










