Aquiles, el vende concesiones; exhibido en Ocosingo
¡Qué tal eso! A Aquiles Espinosa García no se lo mandaron a decir ni le inventaron declaraciones. Al secretario de Movilidad y Transporte, el que utiliza todos los medios a su alcance de dicha dependencia para intentar ser alcalde de Tuxtla Gutiérrez, y que desde el fin de semana se le vio colgarse del destape que se hiciera de Manuela Obrador como aspirante a la gubernatura de Chiapas, lo exhibieron con la gran lista de entrega de concesiones para todo tipo de personas, menos para los asalariados, para los verdaderos hombres que han estado toda su vida atrás de un volante, ruleteando por las carreteras de Ocosingo.
Al funcionario en mención, claro está, no le da pena ni se siente avergonzado por las transas y tráfico de influencias que realiza al frente de esta institución, utilizada como botín político para alcanzar sus fines personales. Y nadita de aflicción tiene pues esa ha sido su acomodaticia vida: Vivir del erario público.
El domingo, un numeroso grupo de trabajadores del transporte hicieron público su inconformidad por la forma en que negocian las concesiones del transporte. Resulta que valiéndose de una profundidad investigación, exhibieron un listado de por lo menos una treintena de personas, la mayoría funcionarios o pudientes empresarios, que compraron los permisos de placas y las pusieron a nombre de sus esposas, nueras, cuñados, y uno que otro estilista o manicurista.
La ambición y el tráfico de influencias no tiene límites en esta dependencia. No queremos imaginarnos el botín que podrá obtener si llegase a ser alcalde de Tuxtla Gutiérrez. La codicia y avaricia con la que se conduce Aquiles Espinosa, aunque camine con bandera de yo no sé nada, está a la vista.
En otras partes del mundo, con sólo la publicación que mostró el Diario de Chiapas en su edición de este lunes, los gobiernos suspenden a los funcionarios señalados para que se inicie una investigación y se compruebe o rechace su responsabilidad en equis o zetas asunto.
Pero es obvio que por este tema no será ni siquiera amonestado y la opinión o señalamientos que de él haga o diga la sociedad a través de las redes sociales le tienen sin cuidado. Es en serio que a cualquier persona que se diga honesta y que profese y practique los valores que enaltecen al ser humano, de habérsele demostrado con hechos la corrupción en que ha caído y haya sido descubierto, lo mínimo que debe hacer es separarse del cargo para dar paso a las investigaciones.
Lamentable que, ante estos hechos consumados, no porque se digan en este espacio, sino porque tienen nombre y apellido -los denuncia la Unión para el Desarrollo de Ocosingo-, al funcionario de marras no le haga mella en lo más mínimo la exhibida.
Enseguida le daremos una docena de ejemplos de cómo la entrega de concesiones fue traficada entre funcionarios municipales, los llamados “pulpos” del transporte o hasta dirigentes de organizaciones o servidores públicos estatales.
Está el caso del delegado de Tránsito en Ocosingo, Luis Vargas Hernández, quien “tramitó” para su hijo Jorge Luis Vargas Sánchez; Ovidio Sánchez Nájera, secretario de Guadalupanos, operó para su vástago Juan Ovidio Sánchez Moreno, quien por cierto se desempeña como encargado del combustible en el ayuntamiento de Ocosingo; o Rodolfo Rodríguez Ballinas, quien obtuvo cuatro concesiones para su nuera, su cuñado, su señora madre y hasta una que revendió.
El secretario del sitio de taxis ORCAO, Efraín Domínguez Aguilar, gestionó a su nombre tres concesiones para su esposa, de un hijo y para una persona de oficio joyero; o también está el caso de Joel Sánchez Cruz a quien le extendieron seis concesiones para su hijo que se desempeña como mecánico automotriz, para una maestra de educación física preescolar, para un taquero, una maestra de la Universidad Tecnológica de la Selva y un comerciante.
En el listado, cuya copia está en poder de esta casa editorial, se cuenta con los números de concesiones, los cuales, por espacio, no podríamos replicarlo, pero que demuestra, al mismo tiempo, que no es ningún invento el tema de las concesiones para amigos, compadres, funcionarios y recomendados, todos avalados y con pleno conocimiento del secretario Aquiles Espinosa García.
Insistimos, dónde están esas instituciones que se encargan de transparentar el actuar de los funcionarios públicos. En varias ocasiones, con trabajos periodísticos profesionales, se ha dado cuenta de los negocios que el secretario Aquiles hace al frente de la institución con sus amigos alcaldes a los que les ha extendido un sinnúmero de licencias.
El caso de San Fernando es un ejemplo y éste ahí sigue, tan campante, sin temor alguno, haciendo gala de que los que se demuestra con pruebas “le hace lo que el viento a Juárez”. En fin, lo dijimos, y con pruebas, lo demás ya no es nuestra competencia.










