Urge aprobar “Ley de la Silla”

Los integrantes del Congreso de la Unión iniciaron este primero de septiembre el último año de la LXV Legislatura, un año que será crucial por la definición que habrá para la elección de la nueva geografía política en puestos de elección popular, desde el presidente de la República, nueve gubernaturas, 500 legisladores, más de dos mil alcaldes o alcaldesas, así como regidurías municipales.

Independientemente del tema electoral, México presenta en algunos sectores de su población situaciones que son calificadas como vulnerables o de explotación por parte de empresas privadas, principalmente, en su plantilla laboral.

Por ello, los legisladores, legisladoras, senadoras y senadores se prestan, como debe ser su función, a presentar iniciativas que ayuden a tener mejores prestaciones, condiciones y áreas de trabajo.

También habría que reconocer que algunos, a pesar de que ya está por terminar su periodo legislativo, no saben ni que están haciendo en las cámaras Alta o Baja, según sea, pues hay quienes toman esta responsabilidad como una oportunidad para hacerse de ahorros, aunque en materia legislativa no sean productivos.

Señalamos esto porque hay una iniciativa que ya se ha estado discutiendo y es la que padecen hombres y mujeres que desempeñan sus labores en centros de trabajo como dependientes, sin sentarse en todo el día.

La llaman “Ley de la Silla” es una iniciativa que trae en su agenda, la senadora Patricia Mercado, la cual consiste en erradicar las prácticas que impiden que las personas que cumplen jornadas laborales de pie tomen asiento durante sus turnos de trabajo. Los artículos 132 y 133 de la Ley Federal del Trabajo son los que promueve la legisladora se modifiquen.

la regulación sería aplicable a empleados de tiendas de conveniencia, departamentales y locales de servicios, aunque también es sabido que en las maquiladoras esta situación se padece de principio a fin de la jornada.

Según Patricia Mercado, la ley busca prohibir que los empleadores exijan a los trabajadores mantenerse de pie o les prohíban tener sillas o bancos a la mano para sentarse. Una situación penosa y lamentable porque prácticamente se compara este hecho con las extenuantes jornadas que se aplicaban en los inicios del siglo XX, donde se laboraban 14 o hasta 16 horas diarias. 

La “Ley Silla” en México es para quienes trabajan de pie y en este caso, la propuesta debe ser votada de inmediato para que las miles de empresas que hay en el país, se apliquen y ofrezcan condiciones dignas para los mexicanos.

En el país, los agentes policiacos municipales, estatales o federales como la Guardia Nacional, el Ejército Mexicano o la Marina, son los únicos que ejercen esta función, pero hay que decirlo, están adiestrados para ello y en el caso de los federales, su sueldo es hasta diez veces mucho mejor que una empleada de mostrador o una dependienta de una caja registradora.

La iniciativa debe entrar en este inicio del periodo legislativo y suponemos que los legisladores y senadores deben aprobarla de forma unánime, pues ya no es posible que los trabajadores no puedan estar sentados durante su jornada laboral.

Las consecuencias de este “maltrato” empresarial se refleja y les pega directamente a los institutos de seguridad social como el IMSS o el ISSSTE, ya que el estar parados por muchas horas, durante años, en algunos casos, provoca enfermedades que tienen que atenderse con el resultado de una mayor inversión.

Los más comunes son problemas circulatorios con el aflujo de la sangre a los miembros inferiores (varices y flebitis). En las mujeres acentúa las enfermedades del bajo vientre, principalmente útero, sobre todo de la matriz, en su caso, con riesgo de aborto.

De acuerdo con el documento preliminar que ya ha dado a conocer la senadora del partido Movimiento Ciudadano, es urgente prohibir esta práctica. Sin embargo, lo que se ha demostrado es que los empleadores pecan de inhumanos porque no sería necesario que se dictamine por ley modificar los hábitos laborales, pues no les cuesta nada proporcionar bancos a quienes se pasan sus ocho horas trabajando parados. 

“Esto con la consideración ‘evidente’ de que, cuando estén en atención de un cliente y así lo requiera su trabajo, estarán de pie mientras que cuando éstos se retiren del negocio se podrán sentar”, cita el estudio.

Ahora que, si los empresarios o dueños de los negocios no tienen dinero para comprar sillas o bancos, pues que les permitan a los empleados llevar uno de su casa, a ver si con ello no les da más vergüenza y se demuestre la avaricia con la que presumen contribuir en la subsistencia de las familias mexicanas.

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