Práctica criminal de Aquiles, exigir “derecho de piso” a transportistas

Aquiles Espinosa García, el flamante secretario de Movilidad y Transporte, no sólo se ha convertido en un ducho funcionario para entregar concesiones a toda clase de personas -menos a los que verdaderamente están atrás del volante-, pues ahora resulta que les copia las prácticas a las organizaciones del crimen organizado, pues ni más ni menos que fue señalado de exigir “pago de derecho de piso” para que sean “bendecidos” con un permiso para operar una unidad del transporte público.

Cierto que algunos no están pensando creer esto que se acaba de señalar, pero no lo dice cualquier hijo de vecino, sino uno de los potentados transportistas que ha estado en el ojo del huracán en otras administraciones “manejando el negocio” de las concesiones: Bersain Miranda Borras.

El dirigente transportista, quien hace algunos ayeres encabezaría varias protestas de transportistas para presionar a la autoridad gubernamental a aumentarle el costo del pasaje y que se combatiera el pirataje que prevalece en el sector, acusó a Aquiles Espinosa de ordenar una persecución de transportistas, donde incluso se les ha querido cobrar el ‘derecho de piso’, y condicionándolos a que, si esto no se da, dejarían que los piratas proliferen en la entidad, como se ha hecho hasta ahora”.

Un señalamiento que no da motivo a especulaciones y que el mismo dirigente transportista estaría obligado a demostrar, primero presentando una denuncia penal por semejantes declaraciones, y segundo, acompañar a ésta con las pruebas fehacientes del caso.

De ser cierto, insistimos, esta grave acusación, la misma Fiscalía General del Estado debería emprender una investigación de oficio, pues es delicado que en la esfera gubernamental se genere esta práctica y en la que el funcionario de la Cuarta Transformación tendría que separarse del cargo para que se dé pie a las investigaciones.

Además, este hecho hay que tomarlo muy en cuenta, con todas sus reservas, ya que, si a Aquiles Espinosa se le ocurre competir para alcalde de Tuxtla y si llegase a ganar, no nos imaginamos en qué tipo de bunker convertiría el ayuntamiento capitalino. Ahí sí, como se dice en el argot popular, que “dios nos agarre confesados”, y no es exagerado pensar que ello pudiera concretarse.

Por lo que toca a Bersain Miranda, debe tener los “pelos en la lengua” como para haber hecho esta declaración, ya que si está inventando para atraer reflectores podría voltearse la tortilla en su contra e incluso ser acusado de difamación.

Entendemos lo peligroso que ésta denuncia pública representa pues no es lo mismo que te señalen de vender concesiones, como lo hicieran el pasado lunes los asalariados del transporte, integrados en la Unión para el Desarrollo de Ocosingo -quienes dieron detalles a quienes se les vendió la concesión más no se les entregó como parte de un derecho-, que aplicar la norma de los criminales a sueldo de “exigir derecho de piso”.

La del lunes fue una muestra más del poder que tiene Miranda Borras en el transporte, al paralizar la comunicación vehicular terrestre en varias zonas del estado. La situación fue caótica, sin duda, lo que reflejó el músculo que tiene el líder transportista.

Por ello también suele pensarse que su declaración tiene más de fondo, ya que sí él quisiera, moviliza a sus agremiados para ponerle un estate quieto al gobierno, exigiéndole la renuncia de Aquiles Espinosa.

El que la Secretaría de Movilidad solape la piratería en el sector no es de ahora, ha sido la caja chica de los gobiernos en turno para hacer y deshacer. Lo que pasa es que con la Cuarta Transformación se pensaba que la corrupción se había erradicado, o por lo menos, minado en cierta forma la práctica desde las altas esferas, como acusan que lo hace Aquiles Espinosa García, quien ya se colgó de Zoé Robledo y de Manuela Obrador, para intentar alcanzar su objetivo de ser alcalde de Tuxtla Gutiérrez.

El tema de la corrupción en el sector ha rebasado las buenas intenciones de este gobierno, que en Aquiles Espinosa ha hecho todo lo que esté a su alcance, pero para llevar a los transportistas al despeñadero.

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