Pijijiapan, orgulloso por su quesillo, tiene un edil “mano larga”
Qué amargo debe estar el Record Guinness que el pueblo de Pijijiapan presumió con el quesillo más grande del mundo, algo así como 558 kilos, cuando se entera que su alcalde hizo hasta lo imposible para desviar la atención a sus verdaderas mañas que ya fueron exhibidas por la inoperante Auditoría Superior del Estado, quien señala que existe un daño a las finanzas públicas del Ayuntamiento por 42 millones 528 mil 067 pesos con 91 centavos.
El primero de septiembre, en esta casa editorial dábamos cuenta del histórico acontecimiento emprendido por el edil Carlos Albores Lima. La noticia de que batió el récord fue difundida en la mayoría de los noticieros nacionales. La fama del municipio que produce los mejores quesos del mundo estuvo por “los cuernos de la luna”.
Lo que no sabíamos es que en los casi escondidos reportes que por ley tiene que hacer la Auditoría Superior del Estado a cargo del “compadre” de los alcaldes, José Uriel Estrada Martínez, se plasmaron los resultados de las investigaciones financieras de cómo es que gasta el dinero etiquetado al Ayuntamiento pijijiapaneco para las diversas obras y servicios que aplicó y solicitó en el marco de la Cuenta Pública 2021.
Si esto corresponde al ejercicio fiscal de hace dos años, se imaginan cómo debe estar el 2022 y cómo se está operando el 2023. No hay que dejar de mencionar que este mismo alcalde ya ha sido reconvenido por la propia institución que los audita, pero, como sucede con el resto de los 123 alcaldes y alcaldesas del estado, a la fecha no se sabe de uno solo que haya sido sancionado mucho menos desaforado, para que expliqué dónde quedaron los recursos que han sido señalados de invertirse de forma irregular.
Pero si estaba preocupado, no se aflija, no habrá problema ni sanciones ni nada por el estilo, pues se ha demostrado en la práctica que la función de la ASE es sólo para taparle el “ojo al macho”, ya que en todo este periodo que lleva Estrada Martínez al frente de la institución, no ha habido un solo alcalde que haya pisado la cárcel por “mano larga”. Lo que quiere decir que tenemos unos representantes populares honestos, transparentes y justos en la aplicación de los recursos públicos, así los hayan ventilado como unos verdaderos transas, con observaciones millonarias.
Para el caso de Pijijiapan es grotesco que a dos años de la Cuenta Pública 2021, según el reporte individual ASE/OAC/035/2022, no se hayan resuelto las anomalías financieras estipuladas en 15 promociones de responsabilidad administrativa sancionatoria, como le llama la ASE.
Explica la institución, dependiente del Congreso del Estado, que el ayuntamiento cometió irregularidades en los servicios de mantenimiento, refacciones y/o combustible a vehículos sin uso, ajenos y/o que causaron baja del municipio, además de otorgar recursos a personas que no laboran en el Ayuntamiento, por contratar a personal con doble empleo con incompatibilidad de horarios o con impedimento legal.
Y la carga de monerías también contempla la realización de obras eléctricas de manera irregular, por conceptos pagados no ejecutados, por conceptos de obra con defectos o vicios ocultos, entrega de certificados fiscales con estatus de cancelado o no registrados en los controles del SAT, por falta de documentación de soporte de tarjetas de análisis de precios unitarios, por la contratación de personal que no cumple con los requisitos que marcan la legislación y normatividad aplicable, por otorgar recursos no comprobados, cancelados, depurados o recuperados, y otras causas más.
Vaya linduras en las que incurre el alcalde mano larga. Pero, sobre todo, en qué posición se volverá a ubicar la Auditoría Superior del Estado para no denunciar ante el Congreso y la Fiscalía General del estado, los presuntos fraudes que ha cometido dicha administración gubernamental municipal.
En la misma situación se encuentran los ayuntamientos de San Fernando, Simojovel y Yajalón, donde los alcaldes Juan Antonio Castillejos Castellanos, Gilberto Rodríguez Andrade y Juan Manuel Utrilla Constantino se han servido con la “cuchara grande” en las cuentas públicas de años anteriores, pero no ha habido una sola señal de que serán llamados a cuentas. Al contrario, vemos cómo el auditor hasta se hace compadre de algunos de ellos.
En fin, por lo pronto, en Pijijiapan, el orgulloso municipio que se hizo famoso por su quesillo, hoy sabe qué clase de alcalde los representa.










