Circuito Interior, desbarajuste con fondo político y cotos de poder
La magna obra Circuito Interior, que se tiene planeada construir a la altura de las calles que rodean los parques Caña Hueca y Joyo Mayu, hasta entroncar con el bulevar Belisario Domínguez, tiene ya medio año estancada. Estaba programada para iniciar en marzo o abril, pero debido a los amparos y protestas de un grupo que se dice ambientalista, ésta sigue en el limbo, con el peligro de que la millonada de pesos a invertir, tendrá que regresarse a la federación si es que no se concreta el proyecto.
Sería lamentable, desde cualquier ángulo que se le quiera ver, que la proyección de una mejor ciudad en cuanto a infraestructura vial, agilidad en el tráfico vehicular, la generación de empleos y todo lo que esta pueda beneficiar a Chiapas, se pierda.
No se dice porque se esté a favor de que se destruya arbolado, insistimos, sino porque tarde o temprano este tipo de obras tendrán que llevarse a cabo por el crecimiento descomunal que está registrando la capital del estado.
Lo que se tiene que proponer, en lugar de decir no a la construcción de forma tajante, es acompañar con una contrapropuesta para salvar los 400 o más árboles que se asegura se deberán talar o reubicar.
En verdad que no se entiende porque en la del Circuito Interior se intenta a todas luces impedir y en la del Libramiento Norte Oriente, a la altura de la Torre Chiapas, donde se construye un largo paso a desnivel, no se ha hecho lo mismo. ¿Cuál sería la diferencia o los argumentos para no actuar, entonces, de la misma manera? Apenas en el inicio de semana se difundieron imágenes de cómo varios árboles y palmeras que se ubican frente al ISSSTE, Walmart y el hospital Gilberto Gómez Maza eran arrancados para proseguir la edificación de esta construcción.
Señalan desde la Consejería Jurídica estatal que la obra no inicia porque se presentan amparos tras amparo para que ésta no inicie. Lo cierto es que el tema tiene más fondo político que social o de una supuesta protección al medio ambiente.
Atrás de esta parálisis están algunos miembros del Colegio de Arquitectos que fueron acotados o limitados en sus cotos de poder debido a que se les canceló la asignación del secretario de Obras Públicas en turno. En un video que llegó a esta casa editorial se denuncia que el movimiento está financiado por los panistas Enoch Araujo y Paco Rojas. Este último, aunque haya participado con Movimiento Ciudadano para tratar de alcanzar la presidencia municipal en 2021, su corazón y camiseta es más azul que el mismo equipo cementero del futbol mexicano.
Señalan a varios hombres y mujeres, algunas de ellas empresarias, con residencia en el extranjero, los que impiden a toda costa, que se edifique la obra denominada “Chiapas de Corazón”, porque se dicen “defensores del medio ambiente”. Se les señala de estar incrustados en el Colegio de Arquitectos, quienes actúan con intereses políticos y una falsa causa social y ambientalista.
El grupo de connotados hombres y mujeres empresarias, políticos inactivos y supuestos líderes ambientalistas, bajo su proyecto “Menos puentes más ciudad”, la mayoría dentro del Colegio de Arquitectos, están en contra de la construcción de los pasos a desnivel que se construyen en la capital chiapaneca porque fueron exhibidos adjudicándose en el pasado obras y promocionando licitaciones directas.
De abril a la fecha van nada menos que un aproximado de 50 amparos remitidos ante la instancia judicial, misma que resuelve a favor de que inicie la construcción, pero a los pocos minutos ya hay otro y así se la han llevado todo este tiempo. La pelea es en los juzgados.
En el Colegio están molestos porque en los tiempos del pasado ellos eran los que imponían al titular de la Secretaría de Obras Públicas, llevándose las consiguientes preferencias en las magnas obras que hiciera el gobierno estatal, así como los moches por “gestionar” otras más.
Señalan casos como el de Bayardo Robles Riqué y Pedro González Vera, quienes fueron algunos de los que impusieron y con quienes se trabajaba de “manera coordinada”. En redes sociales señalan que los cotos de poder se le limitaron a Carlos León Chanona y su hija Malena León Farrera, empresaria, pero que vive en el extranjero desde hace años; Porfirio Gómez García y su hijo Porfirio Gómez Ojeda; Sergio Tovar, el ex secretario de Obras Públicas, Pedro González Vera, su esposa Lourdes Godoy, su primo Diego González y Diego Emilio Cuesy.
Además de Humberto Villa, Joseliny Omar Díaz Torres, el empresario panista Enoch Araujo Sánchez y el ginecólogo y político Paco Rojas, estos últimos, quienes supuestamente financian el movimiento.
Lo que sea, lo único cierto es que más temprano que tarde esta y muchas obras más, como el libramiento norte que pasaría en los límites del Cañón del Sumidero, tendrán que ejecutarse debido a que la mancha urbana haga rebasado y estrangulado a la ciudad. En fin, veremos y diremos en qué termina este desbarajuste.










