Esperan proceso electoral con ilusión, pero habrá desencanto

Esta semana inicia el furor rumbo a las candidaturas para ocupar la gubernatura del estado de Chiapas. Los tiempos legales esperados llegaron y los partidos políticos están prácticamente listos para emitir sus convocatorias para dar a conocer las reglas a las que tienen que atenderse para poder cumplir en los procesos de selección

Morena es el primero que ya se adelantó con relación al resto pues este día dará a conocer la convocatoria para que sus candidatos a gobernadores, senadurías, diputaciones, alcaldes y demás puestos de representación popular se apunten para participar en la contienda que se realizará el 2 de junio de 2024.

El Partido Revolucionario Institucional, Acción Nacional y el Verde Ecologista de México lo harán en lo que resta de esta misma semana. El partido Movimiento Ciudadano, que sueña con ganar la presidencia de la República porque ellos “son los únicos honestos y distintos a los demás”, según lo afirmó su dirigente Dante Delgado Rannauro, lo hará una vez que tenga la reunión de consejo nacional programada para el 29 de este mes patrio.

En Chiapas, como en el resto de las ocho entidades donde habrá elecciones, se frotan las manos para ver en qué género de deciden las convocatorias. Hablar que habrá cinco para hombres y cuatro para mujeres o al revés, no tiene sentido especular pues está claro que algunos que ya se sentían casi mandatarios de sus estados, tendrán que esperar una nueva oportunidad, pues porque de que habrá sorpresas, las habrá y más de uno desatará su frustración en los medios de comunicación, amenazando, como Marcelo, que se irán de su partido que hoy los cobija.

En el caso de Morena, la inscripción será el 25 y 26 de septiembre, aunque hasta hoy se sabrá si las mujeres o los hombres llevarán mano en la contienda. En el caso de las primeras, están más que listas la senadora Sasil de León Villard, la diputada federal Manuela Obrador, quien amenazó con bajarse, lo mismo que la alcaldesa de Tapachula, Rosa Irene Urbina Castañeda. Ambas dieron a conocer que no estaban ya en condiciones de apuntarse, aunque del dicho al hecho hay mucho trecho, por ello la duda.

En los hombres, la lista se alarga con los nombres de Plácido Morales Vázquez, magistrado del Tribunal Federal de Conciliación y Arbitraje. Un sueño que ha acariciado desde hace muchos años. El senador Eduardo Ramírez Aguilar añora competir pues en los últimos meses no ha negado su intención de ser gobernador de su estado.

En tanto que el delegado de Bienestar, José Antonio Aguilar Castillejos, no lo ha expresado abiertamente, pero está en la lista. Los secretarios de Salud y Obras Públicas, José Cruz Castellanos y Ángel Torres Culebro, respectivamente, esperan sólo la convocatoria para buscar darle continuidad a las políticas públicas del actual mandatario Rutilio Escandón Cadenas.

De última hora, el alcalde de Tuxtla, Carlos Morales Vázquez, ha intensificado sus recorridos por el estado, bajo el argumento de que está difundiendo los beneficios del gobierno morenista, aunque su intención es ser candidato por Morena.

Por el Partido Verde Ecologista de México están más que apuntados los diputados federales Jorge Luis Llaven Abarca y Luis Armando Melgar Bravo. El primero, originario de Suchiapa, con una interesante carrera política en los últimos años, pues destaca su desempeño como secretario de Seguridad Pública y fiscal general del estado en la actual administración.

En tanto que el tapachulteco Melgar es actualmente diputado federal, presidente de la Comisión de Hacienda, y en la anterior administración se desempeñó como senador de la República.

Por Acción Nacional no se ve nadie a la cabeza, y el que se ha rumorado podría volver a intentarlo sería el polémico Francisco Rojas Toledo, quien ya en el 2006 buscó ser gobernador. En el 2018 se postuló bajo los colores de Movimiento Ciudadano, pero no le alcanzó para ganar.

Lo cierto es que, desde hace varios años, con el manoseo que hubo en la dirigencia estatal, el partido azul prácticamente está al borde de perder su registro. A menos que salga en su rescate el efecto Xóchitl, como en el 2018 fue Andrés López Obrador quien hizo ganar hasta a quien no conocía ni su propia familia.

En el PRI no han asomado figuras públicas de renombre o alguien que quiera agarrar el estandarte que se quedó a la deriva desde hace ya dos décadas. El único posesionado que no ha dejado de apoyar a la gente más necesitada es Willy Ochoa Gallegos, quien también podría ser el bueno de la terna en el Frente Amplio por México.

Por lo pronto, las apuestas empiezan a correr. Las reuniones secretas para hacer alianzas o amarres entre los aspirantes no tienen fin. Lo que es una garantía es que la política subirá de tono conforme pasen los días y las desilusiones empezarán a ubicar a muchos en su lugar, no sin acusar que fueron presa de amenazas, traiciones y todo lo que derive en la frustración de no poder ser el elegido.

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