Se baja Cuauhtémoc de la Ciudad de México por una “decisión de arriba”

Sin quererlo, porque seguramente nunca lo analizó, Cuauhtémoc Blanco, exhibió como sigue actuando el sistema político mexicano. La decisión del exfutbolista y gobernador de Morelos, Cuauhtémoc Blanco, de desistir en su intención de buscar la candidatura a la jefatura de la Ciudad de México, es el ejemplo palpable de que la política sigue siendo ruin, pues se ejecuta por tráfico de influencias dictadas de “muy arriba”, como él lo reconoció.

Desde hace varias semanas, el “político” que llegó al poder por el Partido Encuentro Social, pero que al ya no cumplir con sus expectativas lo abandonó de buenas a primeras para enrolarse a Morena, había jurado y perjurado que pediría licencia a la gubernatura de su estado natal para competir y poder ser nominado candidato de la ciudad que gobernó Claudia Sheinbaum.

Este miércoles al mediodía, el exsecretario de Seguridad Ciudadana, Omar García Harfuch, confirmó su aspiración para contender por la jefatura del Gobierno de la Ciudad de México, y casi paralelamente, el ex futbolista profesional, anunciaba que se retiraba, que ya no intentará buscar la candidatura.

Se le fue de las manos, obedeciendo a las “decisiones de arriba”, y ahora sí como dice el narrador de futbol, “El Perro” Bermúdez, “se le fue, era suya y la dejó ir”. Con su declinación, Cuauhtémoc dejó entrever que no entraba en los planes de la coordinadora de los comités de la Cuarta Transformación, Claudia Sheinbaum o el propio presidente Andrés Manuel López Obrador.

La proyección de que era muy “machuchino” para renunciar al cargo de gobernador e irse a competir a la ciudad más grande del país, demostró que en la política se siguen sacrificando “vacas sagradas” con tal de conservar el poder, sobre todas las cosas, y en este caso, intentar recuperar varias delegaciones perdidas en las elecciones de 2018 a manos del PAN y del PRI.

El gobernador no sólo no se “achicó”, sino que demostró que en este terreno de la política las cosas no son como en las patadas. Habló de más al haber retado a Claudia y a AMLO, cuando dijo que “frente a la preferencia de Sheinbaum por Omar García Harfuch o del presidente Andrés Manuel López Obrador por Clara Brugada, él no se “achicaba”.

La desgracia es que se amilanó frente a sus connacionales, lo que no hizo con los alemanes o con los italianos, como lo presumió el originario de la Ciudad de México, pero avecindado en Morelos desde hace muchos años.

En cualquier rubro de esta vida hay que saber ganar y perder, y no argumentar pretextos como el que dijo de que las cosas se habían complicado en el Congreso de Morelos, donde hay un bloque de 15 diputados, incluyendo algunos de Morena, que le son opositores.

Poco experto en estas lides, el americanista y ex seleccionado mexicano, dejó en claro que su dimisión obedeció a “decisiones de allá arriba, hay que subordinarse “. Lo más seguro es que pasada la contienda, si es que gana Morena, sea un senador por la vía del dedazo, o, mejor dicho, por la fórmula de representación proporcional, aunque por sus carencias en el dominio del lenguaje parlamentario dudamos que le avalen esta intención.

Lo más seguro es que llegue a la Comisión Nacional del Deporte (Conade), pero si juega un papel tan controvertido y deficiente como lo ha demostrado Ana Gabriela Guevara, pues entonces sí que estaría en problemas.

Cuauhtémoc Blanco la tenía muy difícil, a pesar de tener a su favor su popularidad como ícono del futbol, enfrentarse al recomendado de la coordinadora de la Cuarta transformación, Omar García Harfuch, o del propio Mario Delegado, dirigente nacional de Morena, sus posibilidades se redujeron a nada.

Y que bueno por Morena que así haya sido, pues el gobierno del exfutbolista en el estado de Morelos es de los peores calificados en el país, pues entre sus peores cartas de presentación están las denuncias en su contra de presuntos nexos con el crimen organizado.

Ahora que la candidatura se le vino abajo, es muy probable que Uriel Carmona, ex fiscal de Morelos, quien le tenía varios expedientes al futbolista, tenga una opción más favorable para salir de la cárcel, donde se encuentra recluido por haber sido una piedra en el zapato para el gobernador morelense.

En resumidas cuentas, lo trascendente no es que le hayan amarrado las manos, sino que esta vez reconoció que en la política hay que obedecer, sino te dan “cuello”

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