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Editorial

Urge corregir tramitología para construir viviendas

El problema de la vivienda en Chiapas ha sido un “talón de Aquiles” para los trabajadores que con mucho esfuerzo labran un camino sinuoso para abrirse paso y darles un techo a sus familias. No demeritamos el coraje profesional con que cada chiapaneco realiza sus labores, pero es evidente que cientos no han podido acceder a un crédito debido, justamente, a la crisis que se pasó con la pandemia del coronavirus.
El haberse quedado sin trabajo o que el patrón haya suspendido los pagos correspondientes por la crisis económica por la que atravesaba su empresa, son factores que impidieron en los últimos dos años que miles de familias no pudieran concretar el financiamiento para una vivienda propia.
El tema es básico, pues la lucha constante en el devenir de la vida conlleva directamente al cobijo de tener seguridad en cuanto a una casa. No nos detendremos en citar las cifras escandalosas de hombres y mujeres que no han logrado su propósito, pero si nos enfocamos en dos aspectos que hoy se enfrentan los trabajadores asalariados de Chiapas y de México.
Por un lado, el que el Infonavit haya echado a andar el programa Créditerreno, el cual consiste en que cualquier persona que trabaje y tenga la posibilidad económica de adquirirlo, pueda a través del Instituto, tener acceso a este importante programa, es una buena oportunidad para la gente joven, principalmente, planee su futuro.
Rocío Terán Cruz, delegada del Infonavit en Chiapas, dio pormenores: “el crédito tendrá un plazo de 15 años y el monto máximo será de hasta un millón 900 mil pesos; los terrenos deberán ubicarse cerca de centros de salud, escuelas, tiendas de abasto, espacios recreativos y fuentes de empleo; estar fuera de cualquier zona de riesgo como cavernas, fallas geológicas, rellenos sanitarios, áreas de riesgo de inundación”, entre otros.
El programa, que surgió como ayuda a los afiliados del Infonavit, luego de que la plantilla laboral cayó en cartera vencida, es un aliciente para la planificación familiar. Sin embargo, no todo es “color de rosa” o “miel sobre hojuelas “en este negocio de la construcción.
Resulta existen trabas burocráticas para que las autoridades en Chiapas autoricen los permisos y licencias de construcción, las cuales, a decir de la propia Cámara Nacional de la Industria de Desarrollo y Promoción de Vivienda (Canadevi), se tardan hasta tres años para dictaminar si procede o no las solicitudes para construir fraccionamientos. 
Un tema que se vuelve delicado, pues los empresarios o promotores que se deciden invertir en Chiapas en el rubro de la construcción, al ver el viacrucis que se presenta, optan por irse a otras entidades, donde el tiempo burocrático se reduce a la mitad, el cual es en realidad la media nacional.
De ser cierto lo que dice la Canadevi, Chiapas debe revisar esta situación, pues por más intentos que haga el gobierno estatal por gestionar la construcción de viviendas, si existen estos obstáculos, la gente que tiene el recurso se va para donde no haya problemas.
Hoy, la falta de viviendas en la entidad está por arriba de las 35 mil. Sólo al inicio de este gobierno, la promotora de la Vivienda calculaba que había cerca de 30 mil casas que se requerían para igual número de trabajadores en la entidad. De ahí que, si al problema de vivienda se le añade las trabas para construirlas, se está en un problema que debe ponérsele remedio en lo inmediato.
Tanto el gobierno estatal como la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (Sedatu) tienen que modificar las leyes para hacer más expedita la autorización de la documentación para construir, aunque esto no signifique que se hagan a la ligera y en detrimento de edificaciones que en menos de lo que “canta un gallo”, ya presentan irregularidades.
Como ejemplo, sin ir muy lejos, están las casas que se construyeron en el fraccionamiento 6 de Junio o en La Misión, ambas de Tuxtla Gutiérrez, las cuales presentaron fallas en su edificación y a la postre ninguna autoridad se hizo responsable.
Solucionar la tardanza en la autorización de los permisos de construcción será, sin duda, el mejor acierto que se tenga para que las inversiones en este rubro no se “corran” a otras entidades donde existen más bondades. Si la autoridad local no lo sabía es hora de que emprenda el camino de la rectificación. Miles de trabajadores chiapanecos se lo agradecerá enormemente.

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