¿Bajaron a Albores por caso Segalmex?

Cuentan las malas lenguas que faltando horas para que Mario Delgado, dirigente de Morena, diera a conocer  los nombres de los políticos que resultaron mejor posesionados para aspirar gobernar el estado de Chiapas, recibió una llamada donde se le notificaba “que la transparencia ante todo, debe reflejarse en el currículo de cada uno de los participantes y que si dejaban pasar a alguien que tiene cuentas pendientes con la justicia, esa sería la tumba para la Cuarta Transformación, por lo menos en esta entidad sureña.

La noticia no sorprendió al líder partidista porque ya tenía conocimiento de que Roberto Albores Gleason y su señor padre, Roberto Albores Guillén, están supuestamente en la lista negra de las personas que son investigadas por su presunta participación en los actos de corrupción que envuelven a la institución Seguridad Alimentaria Mexicana (Segalmex).

Por ello el borlote que surgió el día que llegaron todas las taparroscas a la reunión convocada por Morena para darles a conocer los resultados de la encuesta, pero que a al junior no lo dejaban pasar porque no estaba en la lista de “invitados”. Esta situación es muy diferente a haya salido bien o mal en las encuestas, pues el tema pasó a segundo término.

Las autoridades que investigan el desfalco millonario en Segalmex ya informaron que existe casi un centenar de personas involucradas en la estafa de los alimentos, aunque no se han dado a conocer los nombres de las personas a que hacen referencia.

Lo cierto es que en Albores hay un pasado que no está muy claro pues se investiga la participación de dos de las empresas de la familia como proveedoras de Segalmex. Se trata de La Merced y Huertas Don Horacio, dos compañías que fueron sindicadas dentro del paquete de instancias comercializadoras que cometieron irregularidades en su relación con Seguridad Alimentaria Mexicana.

La empresa Huertas Don Horacio, SA es beneficiaria del Programa de Incentivos para Productores de Maíz y Frijol (PIMAF), misma que fue acusada en 2007 de cometer fraude a campesinos, quienes se mocharon con los Albores con 3 millones de pesos que se dividió entre 20 mil empadronados para el trámite de sus apoyos.

Un dato que concuerda con las piezas del ajedrez es que Roberto Albores Guillén fungió como Coordinador General de Abasto y Distribución del Departamento del Distrito Federal (Coabasto), donde Ignacio Ovalle, ex director de la Conasupo, fue uno de sus empleados con cargo de gerente.

Por ello todo coincide. El papá metió con calzador al hijo a participar como candidato del Partido del Trabajo, basándose en el impulso que de éste haría Ignacio Ovalle, cuatísimo del mandatario federal, pero no contaban que las investigaciones realizadas por personajes externos a las instituciones oficiales, señalan a los Albores de estar inmiscuidos en esta red de corrupción.

Esto sin dejar de lado que supuestamente Selgalmex está siendo investigada tanto por el Servicio de Administración Tributaria como por la Unidad de Inteligencia Financiera por desvíos de inventario de maíz y frijol, nóminas fantasma, simulación de operaciones con la compra de leche, granos básicos y trigo, así como de pesticidas, gastos en trasporte de productos agrícolas, subutilización de bodegas propiedad de Segalmex, adquisición de granos a productores que no requerían subsidios y venta de los productos a empresas privadas por debajo de los precios de garantía.

Aquí es precisamente donde podrían estar involucradas -y por lo que están siendo investigadas- las empresas de los Albores. Hay que tomar en cuenta que son en total 87 que la autoridad señala de estar inmiscuidas en el fraude, ya que con su conducta permitieron vulnerar los recursos públicos a Segalmex.

Quizás Albores Guillén vuelva a decir que no tiene nada que ver en el caso, y quizás pueda que tenga razón, pero como se han desarrollado las cosas en el proceso para elegir al coordinador de la defensa de la 4T, es indudable que hay mucho de cierto, aunque también puede quedar exonerado si su subalterno, en aquel entonces, Ignacio Ovalle, mete las manos ante el presidente para que lo perdonen de un escándalo mayúsculo. Si así son las cosas, bien vale la pena que su vástago se espere otros seis años más para intentar ser gobernador, así tiene el tiempo suficiente para hacer política desde abajo.

Y, por último, no es este un golpe bajo, sino que forma parte del escenario que sus detractores políticos se han encargado de evidenciar y que están “gozando” por las afrentas que el ex gobernador se ha encargado de aplicarles en esto que llaman política.

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