Samuel asegura que arrasa en las preferencias

Samuel García, el candidato de Movimiento Ciudadano a la presidencia de la República, por lo que se ve, depende en un noventa y nueve por ciento de su señora esposa para hacer efectiva su campaña política. Sin ella, pareciera que su peregrinar estaría prácticamente relegado a la orilla.

Sólo los que creen que algún día se sacarán la lotería, vivirán ilusionados y engañados, sobre todo si para que se concrete tal hazaña no compran una serie, o si lo hacen es sólo un cachito. Así en esa misma tesitura está el gobernador con licencia de Nuevo León, quien, con base en mentiras y traiciones, asegura que será el nuevo presidente de México. Está bien que el mandatario Andrés Manuel López Obrador le haya dado “alas” para aventarse al ruedo, pero eso de que asegure que va a ganar, ni en sueños.

Además, su arrastre en redes sociales es muy diferente cuando llegue la hora de ir a votar, de que el ciudadano, sobre todo en este caso, la mayoría jóvenes, se decidan por un proyecto serio y responsable, de acuerdo a lo que necesita el país.

México no es Argentina, por si se quiere hacer alusión al resultado reciente donde la ultraderecha ganó. En la República mexicana la situación es diferente, de hartazgo, de cansancio por una vida llena de vicisitudes, donde el de la violencia, de la inseguridad, hará que las urnas reflejen el sentido de la votación por alguna de las tres opciones que hoy recorren el país haciendo campaña.

Decir que son precampañas las que encabezan Claudia Sheinbaum, Xóchitl Gálvez o Samuel García es la falacia más grande que se pueda escuchar, pues desde hace tres años, el partido en el poder realiza simulacros electorales, cuya meta es el 2204, y con una clara ventaja por ahora con lo que hace el Frente Amplio por México.

Este último partido, también desde hace cuatro meses en promedio empezó a recorrer el país y aunque Movimiento Ciudadano no tenía candidato, la dirigencia se encargó de posesionarse en la opinión pública criticando todo lo que estuviera a su alcance.

Hoy el panorama pareciera que se pinta de guinda, pero para algunos especialistas, la verdadera guerra electoral se vivirá a partir del primer trimestre del año próximo. Los cuartos de batalla de los partidos preparan sus armas con las que van a tratar de atacar al adversario. Será una lucha sin cuartel

Y justo en este proceso es donde Samuel García tendrá que salir de su confort Monterrey, desde donde presume una alta popularidad, para enfrentarse a la realidad que padece México. En el país, aunque influyen, no votan las redes sociales, en México los problemas ancestrales tienen nombre y apellido, tienen decenas de años en la marginación.

Además, el país requiere de hombres y mujeres que asuman un compromiso íntegro con la patria, con su gente. A los mexicanos ya no hay que engañarlos, hay que acompañarlos en su dolor, como dicen en los pueblos.

El gobernador con licencia asegura que va en segundo lugar en las preferencias, y para su desgracia, apenas este lunes en una encuesta nacional lo ubican apenas con 8 puntos de preferencia, en tanto que Xóchitl tiene 24 por ciento y Claudia Sheinbaum, 48 por ciento. Su discurso, aunque se escuche bonito no va acorde de lo que sucede en todo México.

Se entiende que Samuel quiere contagiar de entusiasmo a sus seguidores, pero eso no basta. A los jóvenes no hay que mentirles y todo parece que al candidato de MC eso se le da muy a menudo. La más reciente es que prometió no aliarse a ningún partido en el camino hacia el 2024. Ojalá la sostenga, porque eso de prometer no empobrece.

Hace dos años juró y perjuró que no le fallaría a su estado, que no pediría licencia para irse de candidato. Criticó tanto a Jaime Rodríguez Calderón, el “Bronco”, por separase del cargo para competir por la presidencia de la República, que al final vino haciendo lo mismo.

Al gobernador de Nuevo León le quedan cuatro días para resolver el caso de su permanencia en el poder en aquella entidad. El 2 de diciembre entraría el nuevo gobernador interino, debido a que Samuel pidió licencia por seis meses para la campaña y regresar como “presidente de México”.

Es tan difícil de creer que arrase una popularidad cuando en su propio estado su Congreso lo tiene en contra, la mayoría de los legisladores lo componen priistas y panistas. Hoy la distracción principal de Samuel es dejar amarrado a su sucesor, pero es lógico que la operación de los adversarios está más que consensuada: No dejarlo hacer lo que él quiera.

Si Samuel cree que tendrá un día de campo se equivoca, así sea respaldado por el gobierno federal, por lo amarres que haya hecho Dante Delgado, el dueño de MC. Ya lo quieren ver bajándose de la suburban, caminando los acantilados o caminos llenos de lodo en la zona Altos o metiéndose a la zona Norte, de donde saldrá con sus zapatos fosfo ahora color chocolate o negros.

Para los que aún creen en Samuel, les recordamos que ya está registrada en la historia su frase que lo identifica tal cual cuando se dirigió a su pueblo de Nuevo León: «No se confundan, van a tener un gobernador de seis años, no van a ganar las ambiciones ni las tentaciones, voy a dedicar lo mejor de mi vida, lo mejor de mi tiempo 24 horas, los siete días de la semana. y bla bla bla”.

En ese discurso, en dos años de gobierno, Samuel García deja a Nuevo León en una crisis política y de seguridad, donde la escasez de agua sigue siendo el principal obstáculo para las familias de dicha entidad. Si no puede con esto, dudamos que haya la capacidad para enfrentar los problemas que padece el país entero.

Ojalá en este trance, su esposa Mariana lo ayude a tomar las cosas con más calma, pues una cosa es querer mayor votación para integrar el Congreso de la Unión, que soñar con ser presidente de México.

Compartir:

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *