La política perdió su esencia, se injuria y se llora; “pa que pictes”

En lo dicho, la bajeza de la política no tiene límites, si de lo que se trata es alcanzar el poder a costa de lo que sea. En Nuevo León, el enfrentamiento entre los diputados del Congreso local y el gobernador Samuel García -hasta el último segundo de este día, primero de diciembre-, debido a la licencia solicitada para continuar su campaña rumbo a la presidencia de la República, ha sacado a relucir que lo que importa son los resultados, no los métodos ni las formas. El fondo es mantener y prolongar el poder.

Para ello, Dante Delgado Rannauro, con su pasado priista que lo llevó a ser gobernador por el estado de Veracruz durante cuatro años, a la renuncia de Fernando Gutiérrez, quien pidió licencia para irse como secretario de Gobernación en el gobierno de Carlos Salinas de Gortari, hoy al frente de Movimiento Ciudadano realiza las prácticas del pasado, de las que tanto critica, pero que no se ha podido deslindar.

Para nadie es un secreto que el dirigente del partido Movimiento Ciudadano (MC) es el que está atrás de todo este embrollo del relevo como interino en el gobierno del estado norteño. La revuelta registrada el miércoles en la sede del Poder Legislativo del estado de Nuevo León ha acaparado los reflectores, único fin que ha buscado MC para darse a conocer en el país, debido a que sus alcances apenas dan a otra entidad donde tienen el poder en sus manos: Jalisco.

Finalmente, después de una refriega, se eligió a un nuevo gobernador que hará sus funciones durante seis meses, tiempo que estará fuera Samuel García, quien se dará baños de pueblo para ir acumulando presencia rumbo al 2030, año donde tendría posibilidades de ganar, sobre todo, estando al lado de su esposa, Mariana Rodríguez, por quién, en gran parte, está empoderado.

En este embrollo, Movimiento Ciudadano se ha colgado de la popularidad de Mariana Rodríguez, quien en el uso de las redes sociales que tiene a su alcance, le ha dado vida a su pareja para que sea más conocido, aunque ello no signifique que tenga votos asegurados para la elección de 2024.

El tema de incursionar en la política tiene sus peros, sobre todo cuando te adentras en un mundo desconocido, los adversarios te pueden hacer papilla. Hay un dicho que dice que “si te metes te aguantas” y eso suele ser lo común en esta disciplina de la política que se dice sirve para ayudar a los que menos tienen, nada más falso que eso.

Las ofensas y el respeto hacia las mujeres deben ser dos premisas que deben priorizarse, y como estos dos puntos no las respetó el ex presidente de México, Vicente Fox, se le castigó borrándole la cuenta de X, antes Twitter, luego de que llamara “dama de compañía” a Mariana Rodríguez, hecho por el que fue duramente criticado en redes sociales y en los medios masivos de comunicación.

Sin embargo, la respuesta de la influencer y funcionaria del estado de Nuevo León también cayó en la ofensa y denigración al llamar “perro al expresidente de México. Se entiende que quiso disfrazar su mensaje ofensivo al poner “Con la fosfo fosfo no se mete nadie PRRO”, pero esto tampoco está bien, menos de quien se dice una dama en toda la extensión de la palabra.

Y justo en este arguende de quien se “lleva se aguanta” es la ola de palabras ofensivas y discriminatorias que utilizó Samuel García contra sus adversarios, tras salir en defensa de su esposa.

Llamó teporocho a Jesús Zambrano; borracho a Felipe Calderón; sonso a Vicente Fox; corrupto a Alejandro Moreno y mentiroso a Marko Cortés. Estos son casos donde la política cae en lo denigrante, en la ofensa, pues nadie se puede meter en la vida privada de alguien, venga de quien venga.

En estos conceptos que suenan muy populares el que acusa tiene derecho a demostrar con pruebas sus dichos. Por ello la violencia verbal tiene que parar. ¿dónde está en estos momentos las autoridades para, por lo menos, desacreditar y exigir una disculpa pública, a Samuel por meterse en situaciones delicadas que, si los aludidos quisieran, podrían llevar las denuncias al ramo penal.

No hay que ver las cosas como si se defendiera a un bando, no, lo que se dice es que los políticos han caído, como nunca, en lo insólito del insulto, de la humillación, de la deshonra, en lo ruin. En años anteriores, los ejemplos al más alto nivel lo protagonizaron Andrés Manuel López Obrador y Vicente Fox Quesada, con acusaciones mutuas.

Pero eran otros tiempos, donde las mentes no eran tan sensibles a los escupitajos que se hacían un día sí y otro también. Al final, como dijimos al inicio, lo soportan porque es parte del proceso para ascender al poder, pero hoy tienen “corazón de pollo” y así no se puede, porque la autoridad no es pareja con todos. En resumidas cuentas, la política perdió su esencia, se injuria y se llora, y así, como dice en Chiapas, “pa que pictes”.

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