Operación fallida en la Secretaría de Educación
Algo está fallando en la Secretaría de Educación que problemas vienen y van en el sector y no se ve la mano de la titular Rosa Aidé Domínguez Ochoa para poner remedio a conflictos que se anuncian con antelación.
Es cierto que no es sólo quitar y poner maestros que no funcionen, además de que la institución debe respetar la normatividad que ampara tanto al que denuncia como el denunciado y en este proceso se lleva mucho tiempo. Sin embargo, el problema latente es la ausencia de los mentores en las aulas, con la repercusión en la educación de los niños y adolescentes.
Para eso hay autoridades y sindicato de los trabajadores de la educación en los niveles estatal y federal, para que acuerden soluciones inmediatas en tanto se resuelven las cuestiones legales. Pero lamentablemente esto no funciona como tal.
penosamente tres casos recientes empañan el retorno a clases en este 2024, después de un receso vacacional decembrino y en por lo menos dos de estos problemas, la Secretaría de Educación ha tenido el tiempo suficiente para actuar.
Desde el lunes pasado, en el municipio de Ocozocoautla los padres de familia de la escuela secundaria Salomón González Blanco se inconformaron impidiendo labores al personal académico debido a un supuesto caso de acoso sexual. Ha pasado una semana y ninguna autoridad educativa se hizo presente para evaluar la situación. Los padres de familia y alumnos marcharon para presionar y nada, las cosas siguen igual.
Cierto es que los papás deben presentar la denuncia penal para darle agilidad al tema, pero está claro que no quieren meterse en asuntos legales, menos exhibir públicamente el caso de sus hijas. Esta situación es entendible, y es acá donde no se ve la mano de la titular de la Secretaría de Educación, quien, con su jerarquía, si interviniera de manera directa, otra cosa sería el resultado.
En Altamirano, tras cinco meses de ingobernabilidad e inestabilidad social, los propios padres de familias han decidido enviar a sus hijos a las aulas a partir de este lunes. Si bien había cátedras o mejor dicho contacto con el alumnado de manera virtual en algunos grados, esto no era general ni tampoco tiene el impacto necesario.
Además, los niños requieren de convivencia para ir fomentando sus valores. Son cerca de cinco mil pequeños que no reciben clases desde el pasado 8 de agosto cuando los intereses políticos se hizo presente en este municipio que ya lleva todo este trienio de conflicto social, y donde lamentablemente ha habido personas lesionadas y muertas.
Tiene mucho valor el que los padres de familia, con la ausencia de los maestros, hayan decidido votar en asamblea por la decisión de que sus niños estén en las aulas, aunque desgraciadamente aún sigue en suspenso el retorno a las actividades en los niveles de preescolar y secundaria.
El colmo de los colmos es que en plena capital del estado se presenten también estos escenarios, aunque esta vez es debido a la ausencia de maestros, perjudicando a los grados tercero y quinto. Una situación que no parece tener problemas para resolverlo en lo inmediato, pero la autoridad sigue durmiendo, sobre todo cuando la escuela ha enviado oficios a la Secretaría solicitando a los docentes que cubran las plazas de quienes se fueron por jubilación.
La falta de diálogo y de capacidad para actuar de inmediato provocó malestar en la ciudadanía tuxtleca, pues los padres de familia bloquearon una de las consideradas principales avenidas de la ciudad, situación que debería evitarse si no se dejara a la “mano de dios” la solución.
En la escuela Restauramiento de la República, el año pasado tres docentes se jubilaron, y para suplir estas vacantes la autoridad autorizó enviar a docentes interinos, que paulatinamente cambian de salón y de centro de trabajo.
Esta administración está por concluir su mandato, por lo que los problemas que se avecinan serán cada día más, una porque los que protesten sean “asesorados” por malosos adversarios a la cuarta transformación o de plano porque la Secretaría de Educación no ha sabido parar las bombas a tiempo.










