Pausa en la política; tiempo de reflexionar el México que queremos
En lo dicho, el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador es un experto en mantener en jaque a sus oponentes, que, a pesar de tener todas las tablas políticas, caen en el garlito que les tiende el mandatario, quien no hace más que mantener la batuta de la agenda política.
Todos los días, sin despeinarse, lanza sus comentarios certeros contra la oposición y ésta cae respondiendo, justo lo que el presidente se propone. En décadas se había visto a un político que mantenga cautivada a las masas con su postura mediática. Que se concrete o no lo que plantea es otro cantar. El objetivo es mantener siempre la atención hacia su persona.
Proyecta tanto lo que dice, que nadie, antes de contestar, realiza una investigación o consulta si lo que se dice desde la mañanera es factible o sólo les están jugando la cabeza. De ahí la diferencia abismal que tiene el mandatario a su favor en cuanto a la percepción de que lo que hace está bien o incluso muy bien.
Fuera de ello, ahora que concluyeron las precampañas no hay ganadores ni vencidos. Hay un hartazgo descomunal de la sociedad mexicana que le importa un comino lo que anden pregonando sus precandidatas y el precandidato a la presidencia de la República.
Que los que aspiran a gobernar se rasguen las vestiduras diciendo que son la mejor opción ahora no interesa ni ocupa a los mexicanos. Lo que sí desean es que llegue el 2 de junio para empezar una nueva era, sea por el partido o coalición que sea, porque se tiene la leve esperanza de que cumplirán sus dichos, sus promesas.
México requiere salir avante de esta crisis de inseguridad que agobia a todos los extractos sociales. La pesadilla de los malos gobiernos del pasado no terminó con la llegada de Morena al poder. Al contrario, el ascenso meteórico se debió a la necesidad imperante que demandaba y sigue demandando la sociedad para que cambien las políticas, para que el desarrollo como país sea integral.
No necesitamos de más mentiras, de golpeteos mediáticos para hacer creer mentiras a medias. Los mexicanos requieren un país con certeza democrática, con instituciones fuertes, que respondan a los requerimientos de la sociedad. La simulación partidista debe ser cosa del pasado, pero con lo que se ha vivido en los últimos años, parece que las cosas no se han modificado ni un ápice.
Todos siguen haciendo sinergia, pero a su favor, no por las causas sociales ni por la igualdad. Hay muchos temas tabús que siguen en el cajón del escritorio de los legisladores, que no se deciden a levantar la voz para volverse unos verdaderos representantes del pueblo mexicano.
La ciudadanía se ha dado cuenta que el engaño, la demagogia, siguen siendo las armas que utilizan los políticos para alcanzar su bienestar personal y de su familia. En pleno siglo XXI no tenemos la esperanza de que vaya a cambiar, al contrario, día tras día no enteramos de los negocios de corrupción que orquestan a costa de las arcas públicas.
Las acusaciones mutuas es el cantar de todos los días, como si los mexicanos les ayude en algo este proceder que aplican hombres y mujeres que se dicen funcionarios de los tres órganos de gobierno o representantes del pueblo en el Congreso de la Unión o en las legislaturas locales.
Desde tiempo atrás hasta nuestros días, los medios de comunicación, con periodistas profesionales, han sabido sacar a relucir las triquiñuelas que se realizan funcionarios, empresarios y políticos, con el cobijo de las instituciones.
Hoy se conoce con “pelos y señales” lo que hacen mal, las corruptelas en que se manejan e involucran a las instituciones que deberían ser la base confiable del pueblo y, aun así, no cambian, siguen con su discurso de ser “los únicos salvadores de este mundo, de este país”.
En el inicio se abordaba que todos quieren llevar agua a su molino, y ante ello se emprenden acciones sin importar las consecuencias del fondo y la forma en que se procede. Utilizan el sentir del mexicano sin consultárselo. Por ello, hoy que ha llegado una pausa a las campañas políticas, sin despilfarro de recursos, es un buen momento para analizar qué se quiere para los mexicanos en el futuro inmediato. Hoy deseamos que los políticos y las políticas se detengan un momento a reflexionar qué México queremos y ojalá, el resultado de ello sea que desde ya emprendamos el camino para tener un país sin violencia y con










