Una curul, el gran negocio

De qué se trata cuando nos enteramos que el revanchismo político o de plano la censura total es la principal causa de que los cientos de iniciativas que se presentan en la Cámara de Diputados no procedan y pasen a formar parte del alimento de ratones y cucarachas en los almacenes que tiene el Poder Legislativo.

Pues nada, se trata simplemente de que nuestros parlamentarios prefieren estar insultándose que dejar pasar propuestas interesantes, porque las ha de haber, por parte de los partidos opositores al régimen que hoy gobierna el país.

Qué pasaría si pasadas las elecciones, los partidos ganadores se olvidaran de sus banderas y sesgos políticos y dieran paso a la pluralidad, al reconocimiento de iniciativas que enriquezcan el bienestar de los mexicanos. Otro gallo nos cantara si eso llegase a ocurrir algún día.

Pero no es así. Desde siempre, quien gana quiere imponer su ley, a demostrar su Maximato a costa de lo que sea. Así fue durante décadas con el PRI a la cabeza y hoy que los demás partidos saben que por sus errores este instituto está luchando por resurgir, no hacen una especie de auto reflexión para saber qué están haciendo bien o mal y entonces corregirlo.

Y qué creen, eso no va a pasar. El PAN ya estuvo en el poder dos sexenios y volvió a cometer los mismos errores. Hoy Morena ha ganado prácticamente todo, pues controla el 80 por ciento del territorio y pese a ello, no sólo es un remedo de sus partidos oponentes, sino que ha rebasado las expectativas para aprovecharse y pisotear a sus enemigos.

La mentira más grande de este país es que los mexicanos están experimentando el resultado de las políticas públicas fallidas. Si bien se tienen mejores sueldos, los apoyos sociales se han multiplicado y aumentado en recursos, hoy tenemos el peor escenario de violencia en México y esto, si se les pregunta a los ciudadanos, no dudamos que preferían seguir viviendo con limitaciones extremas que ver cómo la juventud está amenazada y cómo se vive con el “Jesús en la boca” porque todos los sectores productivos y sociales están amenazados por grupos delincuenciales.

Fuera de este escenario, la otra realidad es ver cómo más de 5 mil iniciativas que hoy se encuentran engavetadas, pasarán a mejor vida por las reformas que se auto aprobaron para que ya no sean utilizadas en la próxima legislatura, que en este caso debe ser la LXVI.

Ya los analistas han pronosticado que la actual, la LXV, será de las peores legislaturas en cuanto a productividad. Por eso lo comentado líneas arriba, pues no se concibe cómo apenas lleva el 9.6 por ciento de iniciativas aprobadas, lo que significa que sea de las peores en la última década. Los números no mienten: la LXIV Legislatura, de 2018 a 2021, tuvo el 11 por ciento de productividad; la de la LXIII, 10.5 por ciento, y la LXII, de 10.7 por ciento.

El Poder Legislativo federal reportó hace un par de semanas que recibió un total de 6 mil 389 iniciativas, para variar, fueron aprobadas sólo 618. Otras 266 fueron rechazadas, 475 retiradas y 5 mil 30 están pendientes para su dictamen.

Los números son escalofriantes: El Poder Ejecutivo envió 43 iniciativas de reformas, de las cuales 29 fueron aprobadas, dos fueron desechadas y otras 12 están pendientes de dictamen por falta de acuerdos.

Morena, PT y PVEM tienen una efectividad del 11.2 por ciento al presentar mil 858 iniciativas y solo pudieron darle el visto bueno a 209. El bloque opositor presentó 2 mil 754 iniciativas, casi el doble del partido en el poder y sus aliados, pero sólo les aprobaron el 8.2 por ciento de sus iniciativas, que representan 226.

Si esta pobre productividad se obtiene, entonces para qué se quieren reelegir más del 80 por ciento de los diputados y diputadas, pues precisamente porque ahí está el negocio para ellos. Ganar durante tres años sin desquitar el salario es una práctica común que sólo se presenta en México.

Aunque no se trata de premios, pues si a esas vamos, que ganen eso o más, pero que sean productivos, que sean dignos representantes del pueblo, no unos monigotes que sólo levantan la mano a lo que les indique su patrón. Eso no se vale.

Compartir:

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *