Aquiles, recolectores de basura, el gran fraude, no el mejor servicio del sureste
Aquiles Espinosa García saca el cobre pues en sus promocionales se convierte en imitador nato de Carlos Morales Vázquez. Son “hermanos” de la misma causa, es decir, le quedan a flor de piel los calificativos que la sociedad les ha indilgado en las redes sociales como “Son de la misma calaña”, y eso está bien pues eso de pensar en decir que de la misma ralea puede confundirse con ser buenas personas, y eso sí que está en “chino”.
Desde hace un semestre, el todavía priista que compite por Morena para tener la candidatura a la presidencia municipal de Tuxtla Gutiérrez, se le ha visto a un lado del edil tuxtleco. Su alianza tiene que ver en acercarlo con la “plebe”, con los de “abajo”, los que deciden las contiendas y como recompensa les regala 500 pesos o más por entregar su voto.
Las reuniones “secretas”, en las colonias populares, con grupos de personas que integran las asambleas de colonias, disfrazadas dizque para conocer la problemática social, tenía y sigue teniendo un fin básico: presentarles al exsecretario de Movilidad y Transporte como la opción para reemplazar a Carlos en la presidencia municipal.
Todo estuviera perfecto si es que esto no fuera una falta grave a la ley electoral y como prueba a lo que se dice, lo manifiesta el propio Aquiles Espinosa al decir, sin pelos en la lengua, que él es la continuidad de la transformación.
En un video que hizo circular en las redes sociales, acompañado de fondo con contenedores de basura, dijo que desde el 2018 acabó la corrupción y las mentiras del pasado. Lo que debió decir, es que en desde dicho año se ha corroborado que el Ayuntamiento tuxtleco ha labrado un sistema de irregularidades que rayan en lo grotesco.
Además, no se mordió la lengua cuando dice que se terminaron, desde 2018, las mentiras del pasado, pues hay que restregarle en su cara que él forma parte de ese pasado corrupto, cobijado en las filas del Partido Revolucionario Institucional, a cuyo partido, por cierto, no ha renunciado a pesar de que ahora enarbola la bandera del partido Morena. Eso es no tener escrúpulos, para no llamarlo de otra manera.
Durante los últimos seis años, Aquiles asegura que ha estado al lado de Tuxtla, aportando trabajo, experiencia y reitera que el mejor ejemplo de lo que Carlos Morales Vázquez ha hecho como alcalde es que se tiene el mejor servicio de recolección de basura del sur del país.
La sociedad tuxtleca, la que sufre las calamidades de este método, lamenta desilusionarlo, en primera, porque no es un servicio de primera, acaso será de cuarta y eso de que se gobierna cercano y escuchando al pueblo, eso no es más que demagogia, pues si lo primero que hizo el edil es encerrarse, mandar a amurallar el palacio Municipal, para que no lo molestaran ni corriera peligro en caso de que las protestas ciudadanas se salieran de control.
Para ponerle en contexto, por si no lo sabe Aquiles, los contenedores de basura, pueden ser, quizás, una buena opción para la recolección, pero cuando no se cumple con los horarios para recogerla por los camiones, simplemente se está fomentando daños al medio ambiente y enfermedades para quienes habitan a metros de donde se encuentran los botes, rebasados de desechos.
Pero más grave aún, es que la adquisición de los contenedores fue producto de un fraude, de un engaño por parte del alcalde que admira Aquiles. Primero, porque en la compra de los botes se violó la Ley de Adquisiciones al no realizar la compra mediante licitación pública y éstos fueron adquiridos a sobreprecio, como lo demostró esta casa editorial en su momento.
En la primera compra, fueron 28 millones siete mil 264 pesos que el Ayuntamiento pagó a la empresa Veolia Residuos Tuxtla SA de CV, y que, por cierto, debió ser dicha empresa recolectora la que debió ponerlos y atenderlos y no a cargo del erario de Tuxtla Gutiérrez. Un negocio del que ya se ha demostrado, ha sido oneroso para el edil.
La corrupción en esta como en otras maniobras es lo que el alcalde quiere ocultar con la llegada de Aquiles Espinosa García a la presidencia de Tuxtla Gutiérrez.










