Nada de agandalles, el pueblo decidirá candidaturas: Ramírez
Eduardo Ramírez Aguilar ha sido claro y contundente: “Respetaré la voluntad de los ciudadanos capitalinos para elegir al próximo coordinador de Morena en Tuxtla”. La respuesta es tajante para quienes se quieren subir a sus hombros y se promocionan como si el “Jaguar” les hubiese ya dado la bendición de que es el bueno.
Como dicen en el pueblo, “vivirán engañados”, pues no han entendido que la política tiene que cambiar. Hoy los precandidatos, candidatos o cualquier nombre que se le indilgue están en el “ojo del huracán”. Son vigilados en redes sociales y ya ni en su misma gente pueden confiar pues se ha dado el caso de que en quien más certeza o familiaridad se tenía te asesta una puñalada certera por la espalda.
No es el caso de Ramírez Aguilar, pues si algo ha demostrado a lo largo de su carrera pública, es que su gente ha sido fiel a su forma de liderar los proyectos que ha puesto en práctica a lo largo de los años.
Cuando el precandidato de “Seguimos haciendo historia por Chiapas” suelta ante el cúmulo de gente que ve en él como una esperanza para darle continuidad al trabajo de Rutilio Escandón Cadenas, que sus principales “defectos” son la honestidad, la pluralidad, la responsabilidad y la democracia, entonces ya debió desilusionar a un par de sujetos que operan desde palacio municipal.
En esta postura de Ramírez Aguilar, por lo tanto, no tienen cabida en Morena Chiapas quienes han hecho de su vida política un botín para seguir saciando su ego con dinero del pueblo, pero sin resultados para éste.
Los aspirantes que buscan la foto con el precandidato, tienen que despertar de su letargo, pues el que les haya echado porras o levantado la mano y tomado fotos, ello no significa que tengan el visto bueno. En sintonía con lo que dijo, el senador con licencia sabe que el pueblo sabio tiene ya definido su voto para elegir al candidato de Morena para la capital tuxtleca.
Si ya dijo que en Tuxtla y en todos los municipios de Chiapas se respetará la voluntad de los ciudadanos hay que creerle. Su reflexión de que se va a obedecer la decisión popular en todos los municipios de Chiapas, la sustenta porque él es “resultado de una encuesta y lo puso el pueblo”, es, por lo tanto, una esperanza para quienes se sienten desprotegidos por la apabullante publicidad que algunos han hecho de su aspiración política.
Lo que no pueden hacer los morenistas, por otra parte, es confiarse de las recomendaciones que esté dando el dirigente estatal de dicho partido, en perjuicio de quienes no son sus alfiles para alcaldías y diputaciones. Hay que tomar en cuenta que ya se ha descubierto que Carlos Molina Velasco saltó de la pobreza a la opulencia con la venta de candidaturas, y en ese status simulado, fingido, obtenido a base de transas, puede meter en problemas la estabilidad interna del instituto político.
En la entrevista que el precandidato ofreció a Diario de Chiapas Media Group hay que destacar que paró en seco la rumorología de una posible ruptura con el senador y exmandatario de Chiapas, Manuel Velasco Coello, pero puso de manifiesto que nadie puede inferir en sus decisiones que tome como gobernante, de ganar las elecciones.
“No es ruptura, solo que Eduardo Ramírez Aguilar, es un liderazgo genuino y no soy marioneta de nadie, soy alguien con liderazgo y capacidad, difícilmente me voy a dejar influenciar de los demás, soy respetuoso de todos los liderazgos, y todos los exgobernadores deben respetar al nuevo dirigente que va haber porque va a ser de a deveras”.
Las anteriores palabras encierran algo más que una posición de entereza como hombre y líder partidista, pues manda el mensaje de que la grilla debe quedar en el olvido y lo que Chiapas requiere es que su gente y sus políticos se pongan a trabajar.
La unidad la ha ponderado como el camino para sacar a Chiapas adelante, de ahí que su mensaje debe ser aceptado como la forma de acceder al poder por la vía democrática.










