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Editorial

Monreal pone el “cascabel al gato”

El destape que hiciera el presidente de México de sus “gallos” para que lo releven en el cargo en el 2024 por parte del partido Morena ha dado como consecuencia que los “palomeados” busquen cualquier oportunidad para salir en la foto, aunque ésta en muchas ocasiones la gente no la ve porque “está mal tomada, no tiene nitidez o simplemente el que sale retratado, no es ni fotogénico ni cae bien a las masas”.

Lo cierto es que el desgaste y despilfarro de recursos para estar inmiscuidos en campañas que no están nada relacionadas con la tarea del gobernante en turno es una constante que aprovechan los partidos políticos o los propios interesados para “promocionar su imagen”.

En política, con base al tradicional dedazo del presidente en funciones que se práctica desde los tiempos remotos, no ha cambiado su forma y su fondo. Quien pone las reglas es el presidente de México. Así lo hizo por décadas el PRI, lo intentó hacer el PAN, pero sólo pudo mantener el poder 12 años para regresarlo de nuevo al PRI y este a Morena, partido que hoy gobierna a la cabeza con Andrés Manuel López Obrador.

La insistencia de dejar a Claudia Sheinbaum, la preferida del Presidente; o en su caso a Marcelo Ebrard, ha dado como resultado que al interior del partido guinda la militancia y los líderes anden de la greña. Tan fuerte están los manotazos, que esta situación empieza a preocuparle a López Obrador. El proyecto de la Cuarta Transformación puede truncarse si no se abre el abanico para darle entrada a todo aquél o aquella persona que desee contender como candidato.

Sin embargo, lo que destaca y hace diferentes de los palomeados del Presidente con otros que no son de la “santa devoción” del jefe del poder Ejecutivo federal, es el trabajo que se manifiesta al exterior, como la del senador Ricardo Monreal Ávila, quien no anda levantando la mano a los candidatos a los gobiernos estatales, sino que se ha puesto a trabajar y dio a conocer que desde ya trabaja en una su propuesta sexenal para el 2024 al 2030.

El tema no es para menos y retoma una importancia que ni el propio AMLO debe soslayar. Dejar de lado o ignorar este proyecto sería tanto como tirar a la basura una carta política que muy seguramente los partidos conservadores están a la espera para recogerla pues saben de la experiencia del zacatecano, pero sobre todo, que a pesar de recibir el “desdén” presidencial, es hoy en día el mejor posesionado y con una gran ventaja: tiene buenas relaciones con los partidos opositores, con los que no se pelea, pero que si fija postura ante hechos relevantes de la agenda legislativa nacional.

Monreal al mismo tiempo, pareciera que desacata los ordenamientos del Presidente al contradecir o poner en entredicho la doctrina del mandatario federal. El Presidente ya dictaminó que la encuesta sería el método para la elección del candidato de Morena. El senador, contrario al mandatario, asegura que el mejor método, el que no se presta a chanchuyos, es el de las elecciones primarias, el más transparente y democrático; y para ponerle la cereza al pastel, pide que sea el INE, el organismo archirrival del presidente AMLO, el que las organice.

Vaya postura la del senador, que con ello está mandando el mensaje de “o me incluyen en la lista o busco por dónde competir rumbo al 2024”. Casi nada. Monreal sabe que lleva las de perder, porque en la encuesta quedaría rezagado no porque no lo quiera la gente, sino porque dentro del mismo Morena, sería relegado. El senador confía, como millones de mexicanos, en el trabajo del INE. Dijo recientemente que en las elecciones primarias se establecen varios debates regionales entre los precandidatos, “y a eso nos atenemos y proponemos, que sean debates regionales en varias partes del país, sancionadas y organizadas por el órgano electoral, y organizados y verificados, supervisados y también sancionados por el órgano electoral”.

Con esto le puso el “cascabel gato” y tanta molestia ha de haber provocado que ni el propio mandatario comentó en la mañanera del lunes, un día después de que Monreal había lanzado su proyecto sexenal, una sola línea del caso y curioso, pero ningún compañero periodista que cubre la fuente, le cuestionó.

Tampoco fue objeto de comentario presidencial el que haya dado a conocer que afina su proyecto de nación 2024-2030 en el que abarca como prioridades los temas de educación, salud, cambio climático, medio ambiente, empleo, bienestar y seguridad pública, desafíos, que, dijo, hay que enfrentar en la unidad entre todos los mexicanos.

“Soy de los que piensa que podemos llegar al mismo puerto con el concurso y el acompañamiento de todos los sectores, dialogando y platicando con todos”, así considera gobernar. Para el senador, el piso parejo dentro de Morena es que no haya inclusión, que haya reglas claras, sin imposición ni favoritismo. A Monreal parece que nadie lo detiene. Sabe que la tiene difícil, sabe que revelarse le puede costar caro, pero también, creemos, ya le “midió al agua a los camotes” y sabe que tiene oportunidad de ganar. Pase lo que pase, desde hoy se vislumbra que la madre de todas las batallas será al interior de Morena, no con la oposición. Si lo “batean”, entonces la oposición está presta a recibirlo con los brazos cruzados. Veremos qué pasa.

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