Inseguridad, tema prioritario a tratar
A escasos 15 días de que el gobernador Rutilio Escandón deje el poder, varios enfrentamientos suscitados en algunas zonas del estado, han manchado su administración que se caracterizó ser las primeras cinco entidades con menos hechos delictivos de alto impacto en el país.
De hecho, a pesar de los registros, Chiapas continúa siendo una de las entidades más seguras de la República. Ello nos indica que el trabajo de contención y combate al crimen organizado estuvo más que controlado y eso se agradece.
Sin embargo, la reciente muerte de una jovencita de apenas 16 años que había huido con su familia del municipio de Frontera Comalapa por la violencia que impera en la zona, pone en el ojo del huracán los servicios de seguridad que se brindan en algunas ciudades del estado.
En Tuxtla Gutiérrez, una bala perdida le arrebató la vida en la capital chiapaneca a Yuritzia. El hecho ha levantado tanta ámpula que lo primero que se critica es la falta de una política certera que evite se sigan manifestándose estos escenarios grotescos.
Es lamentable el hecho, eso no se discute, pero tampoco se vale que hagan leña del árbol caído los adversarios del mandatario, pues lo primero que tienen que meterse en su cabeza es que este tipo de disturbios corresponden los atienda y combata el gobierno federal, las fuerzas armadas como el Ejército Mexicano, la Marina o la Guardia Nacional.
La verdad que ahora se ve la calaña que arropa a estos personajes que, empoderados en la actual administración federal, se atreven a criticar cuando en los meses recientes hasta loas le echaban a Rutilio Escandón.
Además, la descomposición social no es propia de Chiapas. La mayoría de los estados la padecen y algunas entidades como las del norte del país, viven angustiados que salen de sus casas porque tienen que ir a cumplir con sus obligaciones, ciudades donde la vida cotidiana termina a esos de las 20:00 horas, hora en que entra en vigor, sin ser decretado oficialmente, el toque de queda. Si no se cree, entonces que le pregunten a Sinaloa, que lleva más de dos meses de refriega, con el peor de los saldos que cada día registran países en conflicto como Rusia y Ucrania.
La inseguridad en el país es un tema de fondo, que tiene muchas aristas y que, aunque no se quiera reconocer oficialmente, se ha incrementado tanto en los gobiernos de la Cuarta Transformación por la política de “abrazos, no balazos” que puso en marcha el gobierno de Andrés Manuel López Obrador.
Creemos que el gobierno ha entendido que se han equivocado, por ello el que a la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana se le haya dado todo el poder para que sea capaz de hacer labores estratégicas de inteligencia, tiene mucho de significado.
Ojalá que con Omar García Harfuch haga ese trabajo que los mexicanos han pedido a gritos desde hace una década pues se requiere asumir el control de la seguridad para no detener el desarrollo del país en todos sus rubros.
Por lo pronto en Chiapas, ante la situación que prevalece, resalta la confianza que ha inspirado el gobernador electo, Eduardo Ramírez Aguilar, quien en varias entrevistas ha dicho que tiene el remedio para darle paz y tranquilidad a Chiapas.
Además, destaca que en este último punto se haya pronunciado el exmandatario chiapaneco, Manuel Velasco, quien aseguró que, con Ramírez Aguilar, Chiapas comenzará una nueva era de capacidad.
Estamos ciertos que el desafío es enorme. Ojalá que la nueva administración estatal contribuya a fortalecer la confianza que ha depositado en ésta la población chiapaneca. Chiapas y su gente lo merece.










