La ficción de llorar cuando se acepta tener un escenario político sumiso, ultrajado

¿A quién querrán engañar con esta serie de acusaciones para enaltecer el recorte y al mismo tiempo la defensa del presupuesto destinado para llevar a cabo las elecciones de jueces, magistrados y ministros para junio del próximo año? A nadie, el pueblo mexicano se ha quitado de la venda de los ojos como para creerse el cuento de que tendremos unos comicios ejemplares, transparentes.

Este juego de declaraciones entre los “gallitos” que representan el Congreso de la Unión y la supuesta defensa a ultranza dentro del Instituto Nacional Electoral solo es un distractor nacional porque ya se conoce que lo que dijo el Senado se cumple y como en el INE no se rigen por la Constitución, no hay oposición sino obediencia, entonces en México no pasa nada.

Suena descabellado que así se diga y si piense, pero desde el triunfo de Morena en los comicios de junio pasado y las “modificaciones” que aprobó el INE y el Tribunal Electoral Federal, para darle la mayoría absoluta y calificada, en México lo que se disponga desde la Cámara Alta eso se hace.

Los respingos son esos, a menos que el pueblo de México tenga realmente conocimiento y se involucre más en los problemas del país y en las elecciones próximas acuda a las urnas para emitir su voto razonado no coaccionado, entonces volveremos a reencauzar lo que ya se había avanzado y que en este 2024, para desgracia del 60 por ciento de la población, se hace lo que Morena y sus aliados disponen.

Volver a citar los pormenores no tiene caso pues en dos meses de poder y de tantas modificaciones a la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos se ha acentuado el verdadero espíritu “de bienestar” que se pregona y que se quiere moldear como un logro sin precedentes para los más pobres.

En este sentido nadie niega que los programas sociales, las dádivas a los que ya se acostumbraron en recibir los mexicanos, sin que ello les implique contribuir con algún esfuerzo, han sido el motor para mantener controlado a los sublevados. Eso es justo lo que pasó en las elecciones recientes. Lamentablemente la gente no se da cuenta que a pesar de que le digan que no ha habido más deuda pública, este fenómeno tuvo que darse desde el sexenio pasado pues de otra forma no habría la posibilidad seguir cumpliendo con el mandato constitucional de seguir regalando dinero bajo el engañoso concepto de beneficio social.

Hoy el distractor es una elección para enterrar al Poder Judicial Federal que ya ha sido sobajado y pisoteado y que hoy da sólo respingos, como cuando alguien está a punto de ponerle fin a su existencia, pero que se niega a morir.

Lo que intenta acentuar la ministra Norma Piña, de que ha habido escenarios de corrupción protegidos desde el poder, es una realidad, pero que ahí quedó, en las postrimerías de un pueblo que ya no alcanzó a escucharla, y si lo hizo, no le entendió.

Hoy, el problema es que a pesar de que existe un instituto entregado a gobierno, la elección electoral tiene que darse bajo las condiciones que sean, total, a quién le importa que la gente no acuda a las urnas a elegir a sus jueces, magistrados o ministros, si ya de por sí se tendrá a un Poder Judicial sumiso, rendido a los pies del poder por el poder.

El pleito del presupuesto y su recorte para el INE no es un problema, así está diseñado y nada se podrá hacer, aun así finja la señora presidenta del INE que tendrán serias dificultades para llevar a cabo una elección transparente.

La transparencia se perdió desde que se inició la caída del Poder Judicial, la credibilidad en el órgano electoral está mancillada desde que, contra todos los pronósticos, se prestó a aprobar una sobre representación legislativa que hoy tiene el control absoluto del poder en México.

Hoy no hay lugar para decir que no podrán hacer una elección para escoger a los nuevos integrantes del Poder Judicial Federal. Esa es una mentira del tamaño del mundo porque ésta se hará y como salga eso ya no importa ni tiene relevancia, si ya se sabe el resultado con anticipación.

Por eso hoy suena ilógico y hasta de risa, que el INE diga que tienen un problema serio de recursos para la elaboración de la elección. Es lógico que tienen que reajustar su presupuesto, pero ello a que salgan con la jalada de que interpondrán una controversia constitucional ante la Suprema Corte de Justicia, a fin de cumplir con los estándares de calidad que el INE ha acostumbrado al electorado, sólo es una llamarada de petate sabiendo que la SCJN les dirá con todo el dolor de su corazón, que sí ellos fueron parte de la generación de un problema, pues ahora que lo resuelvan.

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