EDITORIAL
Se nos fue la última señal de que el Instituto Nacional Electoral (INE) ejerciera su poder autónomo que le dio justamente la izquierda desde 1994, pues cuando tenía la oportunidad de reivindicarse sobre la percepción entreguista de sus últimas decisiones establecidas desde sesiones de Consejo General, otra vez le volvió a fallar a México al declararse “sin elementos” para sancionar las aportaciones económicas que recibió el Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) para soportar u ayudar las campañas presidenciales de la izquierda de 2012 al 2018.
De nueva cuenta los consejeros del INE se dijeron incompetentes para calificar un acto bochornoso y ventajoso que los protagonistas reconocieron cuando fueron “cachados” por una agencia de noticias nacional recibiendo dinero en efectivo para la causa social del partido guinda.
El jueves, Pío López Obrador fue exonerado de dicha culpabilidad que lo evidenció en videos que fueron viralizados a nivel nacional, recibiendo paquetes de dinero. El hecho se registró en agosto de 2020, observándose al hermano del entonces presidente de la República, recibir de David León Romero, entonces Coordinador Nacional de Protección Civil de la Secretaría de Gobernación, sobres amarillos con el dinero.
Latinus publicó que los recursos serían destinados a actividades político-electorales de Morena.
Inaudito que la consejera electoral Carla Humphrey haya informado que la decisión de exonerar a López Obrador porque no lograron evidenciar información bancaria del recurso, es decir, que no se acreditó la conducta denunciada.
Dijo que no hubo rastro bancario, no hubo registro contable, “no hay comprobación fiscal que permita transformar ese indicio en certeza sobre el origen, monto, destino y carácter partidista del efectivo observado”.
Pues qué creía, que le iban a decir, sí, consejera, este dinero fue sacado de tal sucursal bancaria para uso político-electoral. Ni que los mexicanos fueran niños para creer semejante estupidez, pero bueno, esa es la posición del INE y como órgano autónomo hay que aceptar, dicen los adversarios del régimen, la decisión institucional.
Además, ya pensando malosamente, cuál debería haber sido la posición de la consejera si su pareja sentimental es nada menos que Santiago Nieto, que, en su momento, cuando sucedieron los hechos, era el encargado de la Unidad de Inteligencia Financiera y quien debió consumado la investigación y haber hecho pijiji en la resolución.
Claro, ahora se entiende la posición de la consejera electoral, pues de actuar de manera objetiva y transparente, su voto debió haber sido en contra del resolutivo, pero como el esposo es fuerte candidato a la gubernatura de Querétaro, no quiere quedar mal y los de Morena lo dejen fuera de la jugada para el 2027.
Entre tanto, los argumentos banales están a la orden del día pues era lógico que ninguna autoridad judicial le iba a dar al INE los resultados de una investigación que sola se explica, los videos son elocuentes y el reconocimiento de mea culpa no podría reconocerse por ningún motivo; sería lo más tonto que podría haberse realizado.
El diputado de lotería, Guillermo Rafael Santiago Rodríguez, fiel a su costumbre de lamebotas, no le quedó otra para que salirse de la tangente diciendo que el caso de los sobres amarillos fue ‘inflado mediáticamente’ para atacar el gobierno de López Obrador.
Pobre mente la de este legislador de Morena, que no quiere entender que las pruebas fehacientes las hubo, pero no hay compromiso de las autoridades con la transparencia. Cierto, el poder manda, pero que personajes de esta calaña quieran parecer listo ante lo inevitable, solo confirman la pesadilla que vive Chiapas al tener representantes “populares” de esta magnitud retrógrada y falta de honestidad consigo mismo, sólo por seguir comiendo con manteca.
En fin, el que pierde es el INE, el que pierde es el pueblo de México y la que gana es la impunidad. ¡Qué triste que esto le pase a México! cuando todos creíamos que el camino hacia la consolidación de la democracia estaba a la vuelta de la esquina. Lamentable, pero el Instituto Nacional Electoral perdió la poca credibilidad que en ellos tenían el pueblo de México.
Y no es el caso de los sobres amarillos, ahí está el de los acordeones en el Poder Judicial, sólo en esta semana que está por terminar.










