Durante 2024, la política informativa que nos dictó el gobierno federal fue la de reservar todas las investigaciones por un determinado número de años, bajo el argumento de que las críticas a los diversos proyectos y programas afectarían más el proceso de éstos y, por tanto, pondría en duda los resultados que de ellos perseguía la autoridad.
La última semana del año pasado, para prevenir y mitigar posibles afectaciones a los recursos hídricos en la zona por donde pasa el Tren Maya, se hizo pública la contratación de un servicio de monitoreo integral de cuerpos en las aguas que hay en todos los tramos de la magna obra ferroviaria.
Esta decisión institucional se originó por la serie de reportajes que se han dado a conocer, donde con videos y en medios impresos se ha difundido que los manantiales subterráneos fueron objeto de contaminación. El gobierno asegura que con este servicio a contratar se conocerán los resultados de manera fehaciente.
La contratación de indicadores ambientales del agua superficial y subterránea para los tramos 1 al 7 del Tren Maya son los que han sufrido más denuncias y por ello la Secretaría de la Defensa Nacional ha lanzado la licitación respectiva. Lo ideal sería partir de los estudios con las denuncias ya presentadas, a fin de confirmar, o en su caso, desmentir los hechos.
Pero al final no se trata de ello, porque esto debió realizarse desde el inicio de la obra. Se entiende que todo progreso requiere transformación y destrucción de cierta forma, esto último, en el buen sentido, pues no se pueden abrir carreteras, construir puentes o cualquier obra de gran magnitud, si no se destruye o para decirle en palabras menos agresivas, se deforesta la zona alusiva.
El error al que constantemente ha recurrido el gobierno de la Cuarta Transformación es a no recocer las críticas vertidas por la oposición o cualquier sector que no es bien visto por la autoridad.
En esa tesitura, es inaudito que se quiera tapar el sol con un dedo diciendo que se realizarán estudios -cuyos reportes dará a conocer el ente al que se le contratarán los servicios, cada cuatro meses y de forma anual-, cuando el que hizo la denuncia necesariamente tuvo que mandar a realizar los estudios en laboratorios para conocer los niveles contaminantes.
Los resultados son variados y responden a los nombres de E. Coli o enterococos, arsénico, mercurio, plomo, zinc, alcalinidad, bicarbonatos, cloruros totales, fluoruros, nitrógeno amoniacal, sólidos disueltos, turbiedad, calcio, magnesio, silicio, sodio, plomo, zinc, entre otros.
Se entiende también que el afamado Tren Maya, obra al que se le ha invertido una millonada de recursos, tiene que tener la mayor transparencia mediática en su ejecución, justamente por los cuestionamientos en los actos de corrupción que se han denunciado, pero que el gobierno no los acepta ni reconoce por la sencilla razón de que, dice, no se denuncia ante la institución correspondiente.
Una política lamentable porque éstas sí han sido efectivas y como ejemplo ahí está la que interpuso la excandidata presidencial, Xóchitl Gálvez Ruiz en la compra de balastro para las vías del tren, pero como el gobierno es mayoría en todos los sentidos, minimiza y para toda investigación en proceso bajo argumentos infantiles.
Los estudios serán a lo largo y ancho de 30 tramos de las vías del tren. El gobierno a través de la Secretaria de la Defensa Nacional busca atender y de cierta forma, decir que el tema de la contaminación se está resolviendo.
Entre las denuncias que se han dado a conocer en páginas informativas digitales, medios impresos, redes sociales, radio o televisión, citan que varias «cuevas del Tramo 5 Sur del Tren Maya, que va de Playa del Carmen a Tulum, han sido rellenadas parcialmente durante las obras que avanzan aceleradamente, avasallando a una selva plagada de ríos subterráneos, cenotes y especies endémicas de flora y fauna»
En la licitación se indica que se «realizará el monitoreo del funcionamiento y mantenimiento de las Obras de Drenaje Transversal y de los cuerpos de agua superficiales que cruzan el derecho de vía del Tren Maya, a efecto de verificar su correcto funcionamiento hidráulico».
La convocatoria para las empresas participantes indica que se notificará el hallazgo, se propondrán acciones correctivas para evitar afectaciones a la obra, así como los cuerpos de agua presentes en la zona de influencia del proyecto durante su desarrollo.
Y lo más importante, en la licitación se asienta que será un asunto de confiabilidad en el sentido de que la información que se intercambie, será tratada de manera confidencial y no podrá difundirse a terceros, y acá si se cita, por conveniencia, la importancia con la que opera el INAI en la protección de datos.
Luego entonces, si no serán públicos los resultados, entonces de qué sirve pues eso no remedia el mal o por lo menos, no se sabrá si hay contaminación o no y si se atenderán los puntos neurálgicos, de ahí qué caso tiene entonces hacer las cosas de forma sigilosa, como si se escondiera algo; cómo dicen en Chiapas, así «p’ qué pictes».










