Francisco Mendoza / Diario de Chiapas
Es bien sabido que el ser humano tiene la necesidad de adquirir bienes y servicios que la naturaleza provee para satisfacer necesidades básicas; sin embargo, como resultado de estas actividades y necesidades humanas se generan residuos. La cantidad de estos varía dependiendo de los hábitos de consumo de cada individuo y la afectación al medio ambiente tendrá relación con el manejo que se le dé desde su generación.
Si clasificamos a los residuos de acuerdo a sus componentes desde su generación, estos seguirían siendo “residuos sólidos”, los cuales, según la Ley General para la Prevención y Gestión Integral de los Residuos, son aquellos materiales o productos que se encuentran en estado sólido y son desechados por su propietario, y estos pueden ser aptos para ser valorizados, recibir un tratamiento o deben ser dispuestos final y adecuadamente (LGPGIR, 2015).
Esto quiere decir que seguirían teniendo un valor y pueden ser reutilizados para actividades escolares, manualidades, decoraciones, etc., incorporándolos a la cadena de producción como materia prima para su reciclaje o dándoles disposición final adecuada en caso de que ya no puedan ser aprovechados.
Podemos clasificar los RSU que generamos en:
Orgánicos: Son los restos de los productos provenientes de seres vivos, que al descomponerse vuelven a formar parte de la tierra, tales como las sobras y cáscaras de frutas y verduras, restos de podas de árboles, pastos, hierbas, residuos de café, restos de comida, etc.
Inorgánicos: Todos aquellos residuos que tardan mucho tiempo en degradarse y no se reintegran tan fácilmente al medioambiente, como vidrio, plásticos, tela, metal, etc.
Sanitarios: Todos aquellos materiales que se generan a partir de actividades de limpieza personal y cuidados de la salud dentro de casa y no pueden ser valorizados, como los que se obtienen en el sanitario o resultado de curaciones o limpieza doméstica.
Con los residuos orgánicos que generamos podemos elaborar composta en casa para abonar tus plantas; solo tienes que utilizar aquellos residuos que son factibles al compostaje. Son composteables: restos y cáscaras de frutas y verduras, cáscara de huevo, ceniza de madera, restos y podas de jardinería, restos de café o té. Son no composteables: huesos, carne, papel y/o servilletas, restos de pan, sobrantes de alimentos procesados, restos de comidas preparadas.

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