Edgar Castillo/Corresponsal Diario de Chiapas
Tonalá, Chiapas.- Angeli Guadalupe Arias de La Rosa, como tantas mujeres de esas tierras beisboleras, acompañó a su esposo como lo hizo desde que eran novios; el domingo significaba un día especial, un día que esperaban con anhelo para él jugar y ella apoyarlo. Así lo hacen la enorme mayoría de mujeres, sean las esposas, las hermanas, las madres e incluso las abuelas, quienes desde un día antes se esmeran en preparar la botana que ofrecerán a los peloteros al término de la actividad deportiva.
Es difícil ver a una porra femenil silenciada, los gritos de apoyo a su equipo no se hacen esperar, pero este domingo esos gritos cambiaron, primero por el silencio y luego por el llanto, ya que Angeli había recibido, accidentalmente, un pelotazo que se impactó directamente en el cuello, quitándole la vida casi de inmediato.
Todos pasaron de la euforia, porque se trataba de la última entrada de un juego emocionante, a la angustia de ver cómo Angeli se debatía entre la vida y la muerte. A su lado estuvo Rey, quien es lanzador del equipo y estaba esperando la oportunidad de entrar, quizá arrepentido por haber ido a jugar, pero quizá emocionado porque la tenía entre sus brazos hasta su último suspiro… ahí estuvo también toda su familia: papá y abuelo que son los dirigentes del equipo, su mami, sus hermanas, sus tías y muchos familiares más, a quien espero Dios les de paz en sus corazones.










