Marco Alvarado / Diario de Chiapas
La evidencia científica actual no relaciona la actividad solar con la ocurrencia de sismos.
Aunque en redes sociales algunas afirmaciones pretenden señalar lo contrario, hasta el momento los estudios y el consenso de los sismólogos es coincidente en que los temblores son el resultado de fuerzas en el interior del planeta, que llevan ocurriendo millones de años.
“Los procesos que ocurren del suelo hacia arriba, incluso lo astronómico, para nada afecta la dinámica que hay en el interior de la tierra; la posición de la luna, la actividad del sol, la forma de las nubes, los cambios de clima, nada de eso se ha demostrado que cause sismos”, afirmó la sismóloga de la Unicach, Avith Mendoza Ponce.
Al explicar que las fuerzas que ocurren a varios miles de kilómetros bajo nuestros pies moldean los continentes y las montañas, precisó que esta dinámica es ajena a la actividad del sol, y más bien, es la presencia de zonas de choque entre los límites de las placas tectónicas lo que desencadenan estos sismos.
De hecho, Chiapas está considerado entre las regiones con más actividad sísmica del mundo, con la confluencia de tres enormes placas tectónicas, lo que ocasiona que ocurran a diario un promedio de 15, los cuales no son percibidos, hasta que ocurre un movimiento fuerte, en función de la profundidad y la magnitud del movimiento de la placa.
Si bien los investigadores tienen mapeadas las áreas donde estos eventos se presentan con más frecuencia, en la actualidad no existe una forma de predecir en qué lugar ocurrirá el próximo terremoto, y esto muestra que las supuestas predicciones de sismos son falsas “para predecir tendrían que demostrar que pueden hacerlo con todos los sismos, su magnitud exacta, la fecha de ocurrencia, magnitud, localización y profundidad”, destacó la investigadora.









