El cambio brusco entre altas temperaturas y humedad excesiva genera nuevas complicaciones
Cinthia Ruiz / Diario de Chiapas
Las recientes lluvias registradas en Chiapas fueron un respiro para algunos cultivos; sin embargo, para los productores de papaya la temporada también significó nuevos desafíos. Derivado de las afectaciones provocadas por plagas como la araña roja y enfermedades virales, ahora se suma la disminución en las ventas y una importante merma en la producción, situación que impacta directamente la economía de quienes dependen de esta actividad agrícola.
El productor Ismael Martínez explicó que, una de las principales problemáticas que enfrentan actualmente es la presencia de virosis y de la llamada araña roja, una plaga que ataca las hojas de la planta hasta dejarla sin follaje. Esto provoca que los frutos queden expuestos directamente al sol, afectando su calidad comercial.
Aunque las lluvias ayudan a reducir la presencia de la araña roja, el cambio brusco entre altas temperaturas y humedad excesiva genera nuevas complicaciones. Cuando los terrenos permanecen demasiado húmedos, la fruta puede perder firmeza y presentar daños en su superficie, disminuyendo su valor en el mercado.
Las pérdidas económicas ya son evidentes. De acuerdo con el productor, por cada corte de aproximadamente seis toneladas de papaya se registra una merma cercana a una tonelada, una cifra que representa un fuerte golpe para la rentabilidad de los cultivos.
A este panorama se suma la caída en el consumo durante la temporada de lluvias. Martínez señaló que cuando las precipitaciones son constantes disminuye la afluencia de compradores, lo que provoca una baja en los precios de comercialización de entre tres y cuatro pesos por kilogramo. Aunque la reducción puede parecer mínima, al trasladarse a volúmenes de varias toneladas representa pérdidas significativas para los agricultores.
Otro factor que preocupa al sector es la desaceleración de mercados que tradicionalmente adquirían papaya chiapaneca. Productores que anteriormente comercializaban su cosecha en entidades como Tabasco y Ciudad de México reportan una menor demanda, obligándolos a buscar alternativas para evitar que la fruta se pierda.
Para enfrentar la situación, los agricultores han fortalecido la venta en mercados locales como el San Juan, Juan Sabines y la Central de Abastos; además de apoyarse en el comercio informal para mantener la circulación del producto. Incluso, algunos comerciantes reciben mercancía a crédito con el objetivo de no detener las ventas y garantizar el abasto.
Pese a las dificultades, los productores aseguran que la prioridad es evitar que la cosecha se pierda. Aunque en ocasiones deben vender a precios más bajos, consideran indispensable colocar la fruta en el mercado para reducir las pérdidas y mantener activa una actividad que representa una fuente importante de ingresos para numerosas familias del campo chiapaneco.










