Karla García / Diario de Chiapas
El comportamiento agresivo que algunos operadores del transporte público exhiben durante su jornada —desde disputas con otros conductores hasta reacciones irritables hacia usuarios o ante el tráfico— tiene su origen en una combinación de factores laborales, emocionales y ambientales, señaló el psicólogo clínico Gregorio Camacho en entrevista.
De acuerdo con el especialista, el estrés laboral es uno de los elementos más determinantes, pues la mayoría de los trabajadores del volante no cuenta con acompañamiento psicológico ni con un monitoreo adecuado de su bienestar emocional por parte de las autoridades del sector. A ello se suman las presiones económicas diarias, que refuerzan la percepción de que trabajar con mayor prisa se traduce en más ingresos.
El sentido de competencia entre choferes es otro detonante. Camacho indicó que la disputa por ganar pasaje provoca maniobras riesgosas, acelerones o adelantamientos que pueden poner en peligro tanto a conductores como a la ciudadanía.
El psicólogo también destacó la influencia del clima. Las elevadas temperaturas que se registran en la capital chiapaneca aumentan los niveles de estrés y pueden detonar respuestas impulsivas. “Los transportistas enfrentan una realidad poco visibilizada: deben cubrir una cuota diaria, pagar trámites, refacciones y, en muchos casos, aportar el sustento de sus familias”, expuso.
Pese a ser un sector clave para la economía local, dijo, sus integrantes enfrentan múltiples carencias y escaso acceso a servicios básicos de salud integral. Por ello, consideró urgente revisar si cuentan con atención en nutrición, psicología y medicina general.
Entre las acciones que podrían mejorar su bienestar, Camacho propuso impulsar actividades recreativas, brindar asesoría en manejo financiero y facilitar el acceso a programas públicos de atención emocional y médica.
El especialista señaló además que el consumo frecuente de bebidas energizantes —un hábito común entre choferes que laboran largas jornadas— puede agravar las reacciones irritables. Estas bebidas aceleran la frecuencia cardíaca y potencian respuestas impulsivas cuando se combinan con altos niveles de estrés y presión económica.
“Las tensiones laborales, la competencia, el clima y las extensas horas de trabajo forman un conjunto de factores que contribuyen a que los conductores reaccionen con mayor irritabilidad”, concluyó.

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