• En Berriozábal existe un gran caos porque se rebasó la atención para atenderlos
José Cancino /Diario de Chiapas
El Instituto Nacional de Migración (Inami) dio un revés a la caravana que permanecía varada en el municipio de Mapastepec, al sur de Chiapas, luego de trasladar a la mayoría de sus integrantes a distintos puntos de atención, donde prometió procesar a los solicitantes y entregar permisos, pero a cambio abandonó a mujeres y niños, los encerró en centros de atención que el DIF proporcionó y violentó los derechos de seres humanos.
Hasta la noche del 4 de enero, los más de cuatro mil extranjeros continuaban sin recibir los pases de libre tránsito por el país, que fue uno de los acuerdos que sostuvo el activista y dirigente del denominado “éxodo de la pobreza”, Luis García Villagrán, con autoridades migratorias.
Según migrantes que hablaron para el Diario de Chiapas, fueron dispersados en autobuses hacia localidades como Pijijiapan, Tonalá, Arriaga, Tuxtla Gutiérrez y Berriozábal, donde supuestamente serían atendidos y después podrían viajar hacia la Ciudad de México.
“Estamos un poco inconformes y desilusionados, porque el proceso de recepción ha sido un total caos y nada transparente, no sabemos a dónde nos están llevando ni cómo pretenden procesarnos”, expuso Paola Fuentes, originaria de Venezuela, quien ascendió a un autobús que la condujo a la capital de Chiapas.
Mientras tanto, García Villagrán señaló que están a la espera que el Inami cumpla su palabra con la entrega de tarjetas por razones humanitarias, para permanecer en el país durante un año sin riesgo a la deportación.
En el centro de atención del DIF Huixtla, situado a un costado de la caseta aduanal de Cerro Gordo, personal de ese mismo instituto de manera prepotente pidió a miembros de la Guardia Nacional sacar del sitio a reporteros y activistas que han intentado documentar la condición en que mantienen a los extranjeros.
“Nos han prohibido hablar con alguien de fuera, tampoco dejan entrar a los abogados que han querido entrar, nos tienen encerrados en este lugar sin darnos los permisos que nos dijeron nos darían y si uno les pregunta no contestan nada”, señaló una mujer que descansaba junto a su familia en una de las áreas verdes de este recinto federal.
Incluso, los migrantes hablan de separación de familias, algo grave que debería ser investigado por las autoridades competentes ante el riesgo que esos núcleos familiares no vuelvan a integrarse.
La misma tarde de este jueves, elementos del Ejército Mexicano, Guardia Nacional y agentes migratorios, llegaron hasta la Unidad Deportiva de Mapastepec para intentar llevarse a unos 400 migrantes que se quedaron varados en este punto.
Tras de ellos iban uniformados que, irónicamente, también tienen hijos y familias e intentaban cazar a los extranjeros que no pudieron ascender a los autobuses.










