Amenaza para
la biodiversidad

Marco Alvarado/ Diario de Chiapas
La presencia de ejemplares del pez diablo en el río Grijalva es preocupante, ya que esta especie, proveniente de América Latina, es conocida por desestabilizar el equilibrio en los ecosistemas a los que llega.
Respecto a Chiapas, se cree que el pez diablo pudo haber ingresado al río Grijalva por la presa Malpaso, hace más de 20 años, como lo ha expuesto el investigador del Instituto de Ciencias Biológicas de la Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas, Ernesto Velázquez Velázquez.
Mientras que, de acuerdo con algunas hipótesis de la Comisión Nacional de Áreas Protegidas (Conanp) sobre la llegada de esta especie a México, este pez es una especie apreciada por los aficionados al acuarismo debido a su apariencia distintiva, resistencia y propensión a consumir las algas “sin embargo, varias especies alcanzan un gran tamaño, dejan de caber en su espacio confinado y aparentemente son liberadas por sus propietarios en aguas naturales”, que es como se cree que logró ocupar otros cuerpos de agua fuera de Sudamérica.
Y aunque no se conoce exactamente la forma en que llegaron a México, las hipótesis más aceptadas son: que fueron introducidos específicamente a la Presa Ingeniero Carlos Ramírez Ulloa, El Caracol, en el estado de Guerrero, para controlar poblaciones de algas y cuando la presa abrió sus compuertas en 1995 introdujo al río Balsas una población significativa de estos peces.
O que por condiciones de mercado, el aumento de la oferta y la disminución de precios provocó la liberación intencional de estos organismos de granjas acuícolas del estado de Morelos.

Compartir:

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *