Marco Alvarado/ Diario de Chiapas

José Francisco González González, Arzobispo de la Arquidiócesis de Tuxtla Gutiérrez, exhortó a la población chiapaneca a contribuir a transformar la realidad desde la no violencia.

Ayer domingo, durante su mensaje al término de la misa, recordó que el 18 de febrero inicia el tiempo litúrgico de la Cuaresma, con el Miércoles de Ceniza. 

En este contexto, recordó a los creyentes católicos que la Cuaresma tiene una dimensión que implica la caridad, la paz y la justicia, y que estas realidades son una urgencia en Chiapas. 

Sin embargo “no debe limitarse a la limosna, sino que debe traducirse en un compromiso activo por la paz en las regiones afectadas por el conflicto, en el acompañamiento a las víctimas de las violencias”.

Familias cuya voz “clama desde el sufrimiento y la injusticia”, y que en Chiapas esto se traduce en la atención a las familias desplazadas y a quienes buscan justicia para sus desaparecidos.

González exhortó a las comunidades parroquiales a vivir con un singular énfasis la caridad social, que las parroquias sean centros de acogida, donde la caridad se convierta en una fuerza capaz de reconstruir el tejido comunitario.

Haciendo eco del mensaje del Papa León, dijo que la paz debe ser “desarmada y desarmante”; por tanto, se nos invita a transitar hacia una paz que nazca de la humildad y el perdón, recordando que “sin perdón, nunca habrá paz”.

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