Apoyan el fin de las ‘pluris’

Marco Alvarado/ Diario de Chiapas
Los espacios de representación proporcional, popularmente conocidos como plurinominales, carecen de buena fama entre los electores.
Para la mayoría de los ciudadanos los legisladores plurinominales, tanto a nivel estatal como federal, son vistos como “oportunistas; balines, innecesarios; una carga al erario inoficiosa”, según un reciente sondeo realizado por Diario de Chiapas.
Esta mala imagen de los ciudadanos parecer estar siendo aprovechada por el presidente Andrés Manuel López Obrador, quien presentó en su reciente paquete de 20 iniciativas de Reforma Constitucional, la opción de terminar con esta representación, a la que tachó de una carga burocrática innecesaria, un discurso que parece tener eco entre los electores, cuya mayoría desconoce qué utilidad tienen los legisladores de mayoría relativa, por los que no votan, pero que sí tienen peso en la toma de decisiones en las cámaras, y son parte de un delicado equilibrio en la democracia mexicana, aunque no siempre sea bien empleada.
En este contexto, el mandatario federal propone eliminar las candidaturas plurinominales, tanto para la Cámara de Diputados como para el Senado; de este modo, el Congreso de la Unión pasaría de 500 a 300 diputados federales, y de 128 a 64 senadores.
PLURIS ¿PARA QUÉ?
Una diputación plurinominal resulta de la elección de cargos de representación popular, tomando como base el porcentaje de votos obtenidos por un partido político en una región geográfica.
En teoría, estas representaciones se crearon para proteger la expresión electoral cuantitativa de las minorías políticas y garantizar su participación en la integración del órgano legislativo, según su representatividad, aunque hoy los electores los perciben como inoficiosos, y un premio de amistades y lealtades que abren la puerta a representantes abyectos o sin la mínima preparación.
De acuerdo con López Obrador, esta reforma tiene como propósito reducir gastos en campañas electorales, partidos políticos y la burocracia en el poder legislativo, algo que cae bien en la mayoría de los oídos, aunque nada se dice, y poco se sabe entre los electores, sobre el efecto que tendría esto en los equilibrios democráticos de los estados, y en el mismo ejercicio democrático del país.
Sin embargo, durante el sondeo realizado, prácticamente ninguno de los ciudadanos mostró su rechazo a la propuesta, es más, aplaudieron que finalmente puedan terminar con estos cargos, a los que vinculan como algo “innecesario” y un “gasto excesivo”, cuyos recursos podrían ser mejor usados en otras áreas prioritarias.

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