Arzobispo llama al discernimiento

  • Monseñor González González enfatizó la necesidad de no permanecer “ciegos” ante la realidad actual

Marco Alvarado / Diario de Chiapas

En un exhorto a la introspección y la claridad espiritual, el Arzobispo de Tuxtla Gutiérrez, Monseñor José Francisco González González, instó a la comunidad católica a priorizar lo fundamental sobre las “inquietudes y distracciones cotidianas” que saturan la vida moderna.

Durante su mensaje al cierre de la homilía dominical, el prelado subrayó que el actual itinerario cuaresmal debe servir como un espacio para que la fe recobre su impulso, evitando que el corazón se disperse en un entorno marcado por el exceso de información.

Monseñor González González enfatizó la necesidad de no permanecer “ciegos” ante la realidad actual. En un mundo donde las redes sociales y los medios de comunicación generan un flujo constante de datos, el líder religioso señaló que el discernimiento es la herramienta clave para los creyentes.

“Ahora más que nunca necesitamos discernir los signos de los tiempos… Debemos reflexionar para distinguir lo bueno de lo malo”, puntualizó.

Para el Arzobispo, la Cuaresma representa una oportunidad para replantear el sentido vital y abandonar las “voluntarias cegueras” que impiden clarificar el camino personal y comunitario.

Respecto a otros acontecimientos, el Arzobispo abordó el tema del fallecimiento del sacerdote Juan Manuel Zavala en Coapilla, cuya desaparición y posterior hallazgo sin vida habían generado diversas versiones entre la opinión pública.

Con el objetivo de frenar las especulaciones, González González compartió los avances de las indagatorias oficiales. Según los datos proporcionados por las autoridades y los resultados de la necropsia, dijo que la causa de muerte fue por ahogamiento en la Laguna Verde.

Sin embargo, no ocurrió en un contexto violento, sino por un accidente derivado de condiciones de salud preexistentes que provocaron desorientación y extravío del clérigo.

“Los datos de la necropsia y otros procedimientos de campo apuntan a que su muerte no fue a causa de una violencia recibida, sino a un lamentable accidente”, aclaró el prelado.

Finalmente, el Arzobispo expresó sus condolencias y pidió consuelo para la familia del Padre Zavala, así como para el presbiterio y la feligresía diocesana, cerrando un episodio de incertidumbre que había afectado a la comunidad religiosa en la última semana.

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