Emmanuel Grajales Clavel / Diario de Chiapas
Sin duda, la obra que escribió y dirigió Dolores Montoya, “Bienvenido Conde Drácula”, abarrota los escenarios, tal y como quedó constatado en las funciones dobles del día 31 de octubre y 1.º de noviembre en el Teatro de la Ciudad Emilio Rabasa, donde las carcajadas y los chistes del actuar político resonaron como nunca.
La pieza dramática va acorde a las festividades del Día de Muertos, ya que los espantos locales son personajes que representan el folclor, el habla, los modismos y el día a día de los chiapanecos; además, rinde homenaje a las figuras fantasmagóricas más icónicas del imaginario de Chiapas, como el Chus Zarnozo, el Coco, La Tisigua, El Sombrerón, por mencionar algunos.
Precisamente, la obra se sitúa en la sala de una casona embrujada, a manera de una “sitcom”, donde los espantos están emparentados o son conocidos, por lo que sus diálogos reflejan el acontecer actual: el panorama político, haciendo mofa de las ocurrencias de la clase política de Chiapas y México, respectivamente; asimismo, la farándula, las modas como el uso de la IA, el contexto internacional, las redes sociales y demás.
Lo anterior demuestra la vigencia y frescura del guion; por ello, la figura del Conde Drácula (el que interpretó Bela Lugosi en los años 30 en Universal Studios) representa al extranjero o gentrificador, que ante los modismos del chiapaneco, se confunde, para luego adoptar y abrazar la tradición de la región.










