Si bien el 30 de abril de 2019 la Cámara de Diputados derogó 29 artículos del Código Civil Federal para suprimir todas las menciones al matrimonio entre menores de edad, la iniciativa permanece “congelada” porque los senadores no han debatido el tema.
Marco Alvarado / Diario de Chiapas
Pese a los discursos oficiales que acompañarán la conmemoración del Día Internacional de la Mujer, este 8 de marzo, las mujeres menores de edad continúan desprotegidas ante una práctica que las vulnera: el matrimonio infantil forzado.
Hasta el año 2019 el estado de Chiapas ocupaba el primer lugar nacional en matrimonio infantil; 44.82 por ciento de las mujeres habían contraído matrimonio antes de cumplir 18 años de edad, seguido de Guerrero, 42.41 por ciento y Oaxaca, 39.17 por ciento.
Mientras que a nivel nacional, en el año de referencia, se estimó que más de seis millones de mujeres entre 12 y 17 años habían contraído matrimonio o vivían en concubinato.
Si bien el 30 de abril de 2019 la Cámara de Diputados derogó 29 artículos del Código Civil Federal para suprimir todas las menciones al matrimonio entre menores de edad, la iniciativa permanece “congelada” porque los senadores no han debatido el tema, y es por esta razón que no hay un paso jurídico firme para hacer valer la sanción prevista para los matrimonios infantiles forzados, con hasta 18 años de prisión a quien obligue a un niño y una niña a vivir juntos o con un mayor de edad.
La impulsora de esta iniciativa, la diputada federal priista Eufrosina Cruz, ha pedido al Senado de la República que, a casi un año, saque de la “congeladora” este tema, y proteja a miles de niñas contra esta práctica en estados como Chiapas.
De acuerdo con la Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares y la Encuesta Nacional sobre Salud y Derechos de las Mujeres Indígenas, más del cuatro por ciento de las mujeres indígenas han sido obligadas a casarse y 4.8 por ciento fueron compradas con fines matrimoniales.
Además que los estudios etnográficos en México realizados en las poblaciones indígenas describen que el matrimonio arreglado consiste en que los padres comprometen en matrimonio a sus hijos e hijas “entre las edades de 14 y 18 en las mujeres y entre los 16 y 20 en los hombres, lo que permite una vida normal sin represiones y conflictos”. Una de las características del matrimonio arreglado indígena es que las niñas y adolescentes tradicionalmente, deben ser “pedidas y entregadas en matrimonio”, si bien puede ser con su consentimiento o no, mientras que los hombres tienen la oportunidad de elegir con quién se van a casar y que sea de su agrado.










