Karla García/ Diario de Chiapas
La depresión masculina continúa como un problema de salud mental poco visible que, en numerosos casos, deriva en suicidios, debido a la falta de atención oportuna, así lo señaló el psicólogo Gregorio Camacho.
El especialista explicó que, las estadísticas muestran una realidad preocupante: aunque las mujeres suelen expresar con mayor frecuencia sus emociones, son los hombres quienes registran una mayor incidencia de suicidios consumados.
“Los hombres viven frustraciones, depresiones, angustias, pero no reconocen lo que les pasa. Muchas veces les duelen las cosas, la están pasando mal y no lo reflejan por no dar a notar debilidad o por no mostrarse vulnerables”, indicó.
Camacho atribuyó esta situación a patrones culturales y de género que durante generaciones han enseñado a los hombres a ocultar sus emociones y a resolver solos sus problemas. “Muchos crecimos con la idea de que no te quejes, no llores, no tienes permitido detenerte. Lo importante es seguir adelante, no importa cómo te sientas”, expresó.
El psicólogo señaló que las preocupaciones económicas, los conflictos familiares, las deudas y la incertidumbre laboral suelen convertirse en factores de presión que muchos hombres enfrentan en silencio.
“Yo, como hombre, puedo estar preocupado porque se complica llegar a fin de mes, pero no lo digo; solo funciono y me lleno de deudas. Puedo estar preocupado por una situación familiar, pero tampoco lo digo y me muestro como si tuviera las respuestas para todo”, comentó.
Añadió que esa imagen de fortaleza permanente dificulta que familiares y amigos detecten señales de alerta o brinden apoyo emocional.
Asimismo, señaló que existen casos en los que los hombres sí expresan su malestar, pero reciben burlas, críticas o descalificaciones por parte de su entorno. “Quizás la estás pasando muy mal y lo único que necesitas ese día es detenerte y recibir asistencia profesional”, sostuvo.
Camacho advirtió que la combinación entre una educación machista y una economía cada vez más complicada incrementa los factores de riesgo para la salud mental.
“Mucha gente está quedándose en ceros todos los meses. Hay personas que llegan al límite porque llevan años resistiendo, años reprimiendo lo que sienten, y llega un momento en que algo aparentemente sencillo los rebasa”, explicó.
Ante este panorama, llamó a los hombres y a la sociedad en general a dejar atrás los estigmas relacionados con la atención psicológica y buscar ayuda especializada cuando aparezcan señales de ansiedad, tristeza persistente o desesperanza.
“Busquemos asistencia psicológica. Las heridas no se van a curar solamente porque las conozcas o porque hagas como que no pasa nada. Necesitas abordarlas. Hay cosas que no te atreves a hablar o a decir y que crees que van a desaparecer solas, pero terminan acumulándose hasta que ya no hay manera de retroceder cuando algo te rebasa”, concluyó.










