A. Marroquín / Diario de Chiapas

En Tuxtla Gutiérrez, la juventud está siendo desahuciada por un gobierno municipal que no garantiza el derecho humano más valioso: a la vida.

Giovanni de 22 y Gabriel de 20 años, no eran amigos y posiblemente nunca coincidieron ni se conocieron, pero sus historias son —casi— idénticas; ambos desaparecieron en junio de 2021 en la capital del estado de Chiapas y, ambos fueron localizados sin vida en el mismo mes en el “basurero flotante” más extenso de esta ciudad: el río Sabinal.

Durante la noche del 11 de junio, Giovanni N. y Raúl N. fueron succionados en un albañal por las corrientes ocasionadas por las fuertes lluvias que cayeron en Tuxtla Gutiérrez, cuando trataban de retirar un vehículo varado en una alcantarilla que estaba abierta.

El intento de sacar el coche de la alcantarilla le quitó a Giovanni el último suspiro; no lo vio venir y el agua se lo tragó. Tras horas de búsqueda, Giovanni fue localizado sin vida el domingo 13 de junio en el punto conocido como “El Tapón”, lugar en donde se acumulan desechos sólidos urbanos y basura forestal, en temporada de lluvias.

“Finalmente ya se encontró el cuerpo de uno de ellos, el menor, el de 22 años… fue en el Tapón, en el Tapón prácticamente”, dijo Eder Fabián Mancilla Velázquez, director de Emergencias de Protección Civil de Tuxtla Gutiérrez, tras el hallazgo.

Mientras, Gabriel de 20 años fue visto con vida por última vez durante la tarde del 25 de junio cuando salía de su domicilio en la colonia Calichal. Él fue al trabajo y ya no regresó a casa.

Tras cinco días de ausencia y de ser reportado como desaparecido por su familia, Gabriel fue localizado sin vida el miércoles 30 de junio en el río Sabinal; debajo del puente vehicular de la 3° Oriente y 5° Norte se halló su cuerpo, donde las autoridades presumen que el joven fue arrastrado por las fuertes lluvias del martes 29 de junio.

Dos jóvenes muertos en menos de un mes, que dejan dos familias fracturadas por la negligente y misteriosa muerte de dos personas que no la vieron venir. El agua se los llevó y el agua los sacó para evidenciar la falta de sensibilidad y seriedad de las autoridades con los jóvenes que habitaban en Tuxtla Gutiérrez.

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