Edén Gómez Bernal / Diario de Chiapas
La educación es la base para que un ser humano pueda destacar, adquirir conocimientos, obtener sabiduría y, sobre todo, salir adelante. Tener una buena educación permite no tener límites y alcanzar los objetivos que cada uno se proponga. Bajo esta premisa, no se puede dejar de lado una pieza fundamental en este tema: los maestros.
Sin un docente, la educación no existiría; no habría casos de éxito ni se podría hablar de habilidades básicas como leer y escribir, además del desarrollo de habilidades, conciencia y humanismo en el entorno escolar.
Por ello, la dedicación, vocación, aptitud y actitud son algunas de las virtudes que los docentes poseen para transmitir conocimientos a sus alumnos, siendo las primeras etapas las más importantes.
En la localidad de Venustiano Carranza Garza, municipio de la Independencia, en el estado de Chiapas, destaca el maestro Gonzalo Hernández Torija, quien mostró sensibilidad y humanidad hacia sus alumnos en el marco de la celebración del Día de las Madres.
Durante el festival, tomó de la mano a su alumna Lesli Alejandra, del sexto año de primaria, que tiene una discapacidad visual severa, y participó en un baile dedicado a las madres, demostrando así su amor por enseñar y por sus alumnos.
Los padres de familia de esta localidad reconocieron su dedicación y amor por el arte de enseñar, expresando la necesidad de contar con más maestros como él. Celebraron que pudiera estar en la localidad y ser parte de la ilusión de Lesli al participar en un baile regional para celebrar a su mamá.










