- Brenda González, representante de aeioTU, destacó que, en el marco de los recientes hallazgos en neurodesarrollo infantil, es urgente ver al esparcimiento no como un lujo, sino como una necesidad biológica fundamental
Marco Alvarado / Diario de Chiapas
Brenda González, representante país de la organización aeioTU, destacó que, en el marco de los recientes hallazgos en neurodesarrollo infantil, es urgente ver al juego no como un lujo, sino como una necesidad biológica fundamental.
Señaló que durante la primera infancia, etapa que comprende desde el nacimiento hasta los cinco años, las niñas y niños deben jugar al menos una hora al día de manera obligatoria.
De acuerdo con González, la evidencia científica actual sitúa a la actividad lúdica al mismo nivel de importancia que los cuidados básicos de supervivencia.
“Esto es algo que padres y madres deben ver con mucho interés. Deben saber que, durante la primera infancia, lo único que deben hacer sus hijos es jugar, explorar y aprender a través del juego”, afirmó.
La experta subrayó que esta actividad es insustituible, equiparándola en relevancia con una nutrición adecuada y el acceso a servicios de salud.
El juego no sólo fomenta la felicidad, sino que es el motor principal para las conexiones neuronales y el aprendizaje cognitivo y emocional.
Más allá del entorno familiar, aeioTU hizo un llamado a los gobiernos y planificadores urbanos para transformar las ciudades. González lamentó que la lógica arquitectónica y urbana actual sea “adultocéntrica”, dejando de lado las necesidades de los más pequeños.
“Hay muy pocos espacios porque la lógica actual no está centrada en niños y niñas”, concluyó.










