Esta conmemoración, sostuvo que es una oportunidad para reflexionar y actuar de manera conjunta hacia un México más saludable.
Ainer González / Diario de Chiapas
En Chiapas, como en el resto de las entidades del país se estima que cada año, una persona adulta consume alrededor de 163 litros de bebidas azucaradas; consumo que anualmente no decrece por falta de conciencia ciudadana, opacidad de las autoridades y por el monopolio de la industria refresquera.
A un par de día de haberse conmemorado el Día Mundial de la Diabetes, Jorge Vargas, investigador en salud alimentaria del Poder del Consumidor, charló en el programa Chiapas A Diario de Diario Multimedia TV, para abordar la preocupante situación de la diabetes en México, con el propósito de dar cara y proponer acciones para prevenir esta enfermedad.
En entrevista con la periodista Karla Nassar, Vargas destacó que México enfrenta una grave pandemia de diabetes, con un 14 por ciento de la población adulta afectada por esta enfermedad. Según datos recientes del Inegi, alertó que cerca de 100 mil personas murieron en 2023 debido a complicaciones relacionadas con la diabetes, una cifra alarmante que refleja el impacto de esta crisis sanitaria.
“Estamos en riesgo latente siempre hacia una pandemia, en México tenemos una pandemia sobre diabetes, cerca del 14 por ciento de la población adulta padece esta enfermedad… en el año 2023 cerca de 100 mil muertes fueron por esta causa”, dijo.
Entre los principales factores, subrayó el consumo excesivo de azúcar, particularmente a través de bebidas azucaradas y productos ultraprocesados. “Cerca del 70 por ciento del azúcar que consumimos proviene de bebidas azucaradas”, explicó, añadiendo que el consumo promedio por adulto en México alcanza los 163 litros de estas bebidas al año, una cifra que pone en grave riesgo la salud de la población.
A esto, Vargas hizo un llamado a la acción tanto a nivel personal como colectivo. “El mensaje es tratar de reducir el consumo de azúcar de manera individual, optar por consumir más agua natural o aguas frescas con poca azúcar”, recomendó.
Además, resaltó la importancia de regular la publicidad de bebidas azucaradas, que están omnipresentes en el entorno cotidiano. “En cada esquina hay tiendas que las publicitan, y en eventos importantes siempre están las marcas”.
El investigador también destacó un avance significativo en las políticas públicas: la restricción de la venta de bebidas azucaradas dentro de las escuelas, una medida que beneficia a las nuevas generaciones. Sin embargo, insistió en que este esfuerzo debe complementarse en el hogar, fomentando hábitos más saludables desde la infancia.
“No sólo sería un beneficio, sino un alivio para el sistema de salud. Las nuevas generaciones tienen un plus, porque de acuerdo a lineamientos se ha limitado la venta de estas bebidas dentro de las escuelas”, apuntó.
Para cerrar, Vargas enfatizó que reducir el consumo de azúcar no solo mejorará la calidad de vida de las personas, sino que representará un alivio significativo para el sistema de salud del país, que enfrenta altos costos derivados de la atención a enfermedades relacionadas con la diabetes.
“De restringirse esto en las escuelas, los niños van a tener una gran oportunidad, pero también hay que hacerlo en casa, tratar de reducir las compras de bebidas azucaradas”, planteó.










