Marco Alvarado / Diario de Chiapas
En 2022 hasta siete de cada 10 personas con orientaciones sexuales, identidades y expresiones de género no normativas declararon haberse sentido discriminadas en espacios educativos y la mitad manifestó haber vivido, por lo menos una vez, situaciones de acoso, hostigamiento o segregación en el trabajo.
Lo anterior muestra que las conductas discriminatorias son comunes y “normalizadas”, destacó el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (Conapred), y esto ocurre especialmente hacia los grupos minoritarios, como en este caso, que comunmente se utilizan expresiones de discriminación que, incluso pueden terminar con la vida de las personas, particularmente, de quienes pertenecen a grupos históricamente excluidos.
Sobre estas realidades, el Conapred señaló que referirse de manera adecuada sobre la orientación sexual e identidades de género permite avanzar hacia una sociedad con menos exclusión y libre de violencias.
Lo contrario, sólo contribuye a generar violencias, sesgos y limitan derechos y fortalecen la estigmatización, que en muchos ámbitos, reproduce patrones de rechazo, como lo demuestra la Encuesta Nacional sobre Discriminación de 2022.










