Marco Alvarado / Diario de Chiapas
En los laboratorios de la Facultad de Ciencia de la Nutrición y Alimentos, de la Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas (Unicach), la ciencia está confirmando que la clave para combatir las enfermedades metabólicas podría estar colgada en los árboles de nuestro propio patio.
Un equipo de Ciencia y Tecnología de los Alimentos ha estado investigando al cuajilote, la guanábana, el chicozapote, el jocote, el nanchi y el caimito.
Los resultados son prometedores: estos frutos no sólo son alimentos, sino auténticos reservorios de biomoléculas con potencial farmacológico.
José Abelardo Castillo Archila, docente investigador de esta facultad, explicó en una entrevista que durante años se han atribuído propiedades a muchas de estas frutas, algo que hoy están corroborando en los análisis del laboratorio, y que está ayudando a comprender cuál es la mejor forma de obtener sus beneficios.
Los extractos analizados muestran evidencia sólida. El hallazgo más relevante es su capacidad para ayudar a controlar los picos de glucosa en la sangre, un factor crítico para quienes viven con diabetes.
Castillo Archila comentó que la investigación en desarrollo, apunta a explorar el potencial de estas frutas, que son de fácil acceso en los mercados públicos, y que han sido desplazadas en muchas mesas por productos industriales, sin imaginar que son la clave para tener una mejor salud.
En un mercado inundado por productos ultraprocesados, el estudio arroja una comparación reveladora: estas frutas también superan con creces a las barras energéticas comerciales.
Mientras que los productos de supermercado suelen estar cargados de azúcares y sodio, los frutos locales aportan vitaminas y micronutrientes, fibra natural que mejora la digestión, y biomoléculas que, tras un proceso de laboratorio, podrían convertirse en la base de nuevos tratamientos médicos.
Este descubrimiento es relevante con los índices de obesidad y diabetes en aumento, debido al consumo desmedido de azúcares y grasas, y también ayuda a revalorizar la dieta local, no sólo como una cuestión de identidad, sino de supervivencia sanitaria.
Sin embargo, el especialista es claro: el consumo de estas frutas debe integrarse en un régimen adecuado, acompañado de actividad física y supervisión médica. No se trata de una “cura milagrosa”, sino de una herramienta biológica poderosa que la naturaleza de Chiapas nos regala.










