El riesgo del “consumo responsable”

Marco Alvarado / Diario de Chiapas

La narrativa sobre la “responsabilidad individual” o el “consumo responsable” que promueve la industria del alcohol resulta incompatible con la realidad. 

De acuerdo con la organización El Poder del Consumidor, la evidencia científica demuestra que no es factible autorregular el uso de una sustancia que, por sus propios efectos biológicos, altera la conducta y reduce la capacidad de autocontrol.

Sobre esta contradicción, Norberto Hernández, representante de la Red de Acción sobre el Alcohol, señaló que la industria apela constantemente a la disciplina del consumidor, omitiendo que la ingesta misma interfiere con los mecanismos cerebrales del juicio. Para las organizaciones civiles, la mejor prueba de esta incompatibilidad es el constante incremento en los índices de alcoholismo.

La magnitud del problema se refleja en el crecimiento de las redes de apoyo. 

En el país operan más de 14 mil grupos pertenecientes a la Central Mexicana de Servicios Generales de Alcohólicos Anónimos. 

Entre las entidades con mayor presencia del movimiento destaca Chiapas, territorio que cuenta con aproximadamente mil 74 grupos distribuidos en 22 distritos, sumando unos 8 mil 500 miembros activos. Tan solo en la capital, Tuxtla Gutiérrez, se contabilizan más de 320 de estos espacios. Además de los denominados “Grupos Tradicionales”, en la entidad ha cobrado fuerza la creación de grupos institucionales al interior de hospitales y centros penitenciarios.

Esta infraestructura responde a un inicio en la ingesta a edades cada vez más tempranas. 

Al respecto, la Comisión Nacional de Salud Mental y Adicciones ha alertado que las consecuencias de este consumo no se limitan a la alteración mental o emocional. 

El abuso de las bebidas embriagantes se mantiene como una de las causas principales de accidentes viales y decesos por percances de tránsito en la región. 

De igual forma, existe una vinculación directa entre el alcoholismo y diversos hechos de violencia que impactan de manera crítica al sector juvenil.

En Chiapas, el consumo de bebidas alcohólicas continúa superando por un amplio margen al de cualquier otra sustancia adictiva, ante la cual tampoco cabría la posibilidad de recomendar un “consumo responsable”.

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