•El embarazo adolescente en México representa un costo de 63 mil millones de pesos.
Ainer González / Diario de Chiapas
Hablar de aborto, va más allá de la interrupción del embarazo. Este tema tan controversial implica cuestiones educativas o económicas, no sólo para las mujeres, sino para el país.
La mayoría de los embarazos no deseados se registran en menores de 18 años: en Chiapas, durante los primeros nueve meses del 2023, 403 menores de edad resultaron embarazadas, lo que equivale a un promedio de 45 embarazos mensuales de menores entre 12 a 17 años.
“Ya tenemos cuatro con este (bebé)… a los 17 años (tuve al primero) ¿En tu caso estabas preparada?… este, poquito a poco”, afirma María Ángela Pérez Torres, madre a temprana edad.
“Fue de repente, pero ya poco a poco nos fuimos preparando, pero en la misma situación va uno aprendiendo a valorar las cosas”, agregó Santiago Pérez, pareja de María.
La ONU México ejemplifica las consecuencias socioeconómicas del embarazo adolescente en México, enfatizando que al año más de 380 mil niñas y adolescentes acudieron a servicios de salud para controles prenatales.
“Para Anita ocuparse de un bebé a su edad fue muy difícil… tuvo que dejar la escuela para trabajar”.
Lo que le cuesta a la salud pública más de seis mil millones de pesos.
“Milena por su lado, concluyó la secundaria, preparatoria y universidad y obtuvo un contrato formal de trabajo”.
Los ingresos anuales de las mujeres que han tenido hijos siendo niñas o adolescentes son 32 por ciento menores a las madres en edad adulta, además al país le representa una pérdida anual de 31 mil millones de pesos, pues cuando las mujeres tienen menos ingresos, el Estado también pierde.
Cuando una niña o una adolescente queda embarazada, significa que el estado y la misma sociedad ha fallado como garantes de sus derechos, cuando esto ocurre en su mayoría, es por la falta de información desde casa y en las escuelas.
“¿Cuántos hijos tuvo usted? –cuatro-, el primero a qué edad… como no piensa uno”, indica Esperanza Pérez López, mamá a temprana edad.
“Seis hijos… 22 años ¿y su esposa?, como 18… somos de campo, nosotros, al menos existe operación que dice, pero tampoco”, señala Mariano Flores, papá a temprana edad.
Pero cuando una mujer es consciente del impacto de tener un hijo a temprana edad y decide interrumpir su embarazo, son cuestionadas e incluso recriminadas.
Organizaciones civiles que acompañan a quienes deciden realizarlo, señalan que tan sólo el 1 por ciento de los casos, las mujeres son acompañadas por sus parejas.
“De 100 casos te puedo asegurar que sólo en uno está acompañada por la pareja o el esposo”, destacó Patricia Sánchez, fundadora de “Mi Útero Feliz A.C”
Pero la falta de apoyo, se extiende a las familias, es decir, no acompañan o desconocen dicha decisión, tampoco proporcionaron la información necesaria para evitar un embarazo no deseado.










