Ainer González / Diario de Chiapas
“Se debate entre la vida y la muerte, el agresor huyó. Lo que pido es justicia. Si él está para defendernos, ¿por qué hizo esto? Disparó sin importarle que fuera una menor de edad. Mi hija se debate entre la vida y la muerte, exijo justicia y pido que no quede impune lo que está viviendo. Eso es lo que quiero, justicia”, declaró Araceli Torres, madre de una menor agredida con arma de fuego.
En Chiapas, es la cuarta entidad con mayor número de muertes infantiles y adolescentes en el país. Las principales causas son afecciones perinatales, malformaciones congénitas, diarrea, neumonía, leucemia, hechos de tránsito en vehículos motorizados, suicidio, agresiones, muerte súbita infantil y homicidios.
La Red por los Derechos de las Infancias y Adolescencias en Chiapas (REDIAS) ha revelado que solo en 2021, Chiapas se posicionó en el top 10 de las entidades con más muertes infantiles y adolescentes. Reportaron diariamente la muerte de seis menores de edad, lo que equivale a un total de 2,309 niñas, niños y adolescentes.
CASO MICHELLE
Dentro de este contexto, se encuentra el caso de Michelle Montserrat, una niña de 9 años que fue agredida y gravemente herida cuando dos vecinos suyos, quienes eran elementos de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSyPC), dispararon sus armas y uno de los proyectiles la alcanzó y penetró por la espalda.
Eran aproximadamente las 7 de la noche cuando Araceli y sus dos hijas salieron hacia la misa dominical en la iglesia de la colonia Flor de Mayo en Tuxtla Gutiérrez. Fue en ese momento que las balas empezaron a caer como lluvia, impactando a Michelle Montserrat, la menor de la familia Chávez Torres.
Arnulfo Chávez Mérida, padre de Michelle, recuerda con tristeza que fue durante la tarde-noche del domingo 21 de mayo cuando sus familiares le alertaron sobre los disparos realizados por su vecino, un policía estatal. Temía que una de las balas impactara en alguien, y desafortunadamente sucedió, alcanzando a su hija, quien ahora lucha entre la vida y la muerte.
En las afueras del Hospital General de Tuxtla Gutiérrez “Dr. Jesús Gilberto Gómez Maza”, en la zona de emergencias, las lágrimas de don Arnulfo Chávez y doña Araceli Torres, padres de Michelle, no cesan. El dolor que atraviesa a su familia no puede ser consolado con abrazos ni palabras de esperanza.
ME IBA A TIRAR UN BALAZO
Arnulfo Chávez Mérida relata que el domingo 21 de mayo, se encontraba a unos tres metros de su casa cuando su vecino, identificado como Samuel “N”, un policía estatal, se le acercó e intentó intimidarlo apuntándole con su arma.
“A las 7 de la noche, mi esposa y mis hijas salían para ir a misa. Cuando salimos, estaban dos hermanos que viven en la colonia… y comenzaron a insultarme. Yo simplemente me di la vuelta, pero uno de ellos me apuntó con su arma y amenazó con dispararme. Lo peor es que en ese momento no me di cuenta de que mi hija estaba detrás de mí”.
A pesar de que Samuel “N”, el agresor y policía, se refugió junto con su hermano en su propia casa, ubicada a solo tres metros de donde vive la familia de Michelle, el resto de los vecinos los sometieron y amenazaron con lincharlos. Más de 40 policías municipales de Tuxtla y estatales lograron rescatarlos.
Aunque el agresor “uniformado” fue puesto a disposición de las autoridades, Arnulfo exige justicia afuera del hospital Gómez Maza, donde su hija se encuentra en cuidados intensivos con un pronóstico de salud grave y reservado. Él teme que haya impunidad, ya que el policía, bajo los efectos del alcohol, le aseguró que quedaría en libertad, argumentando que la justicia no existe para las familias humildes y pobres.
“Lo único que pido al señor gobernador, desde el fondo de mi corazón, es que se haga justicia y que todo el peso de la ley recaiga sobre él, porque esto no puede quedar impune”.
Flor de Mayo es una colonia periférica en el lado norte de la capital chiapaneca, donde los caminos de tierra dibujan un paisaje polvoriento en sus calles sin pavimentar, que contrasta con los árboles de esa flor.
EN 7 AÑOS, MÁS DE 200 MUERTES VIOLENTAS
Desde 2015 hasta 2022, se han registrado 212 asesinatos de niñas, niños y adolescentes en Chiapas. De acuerdo con el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP), 14 de esos casos ocurrieron durante el periodo de enero a diciembre del año pasado.
Según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), los adolescentes de 12 a 17 años representan el grupo principal de víctimas de homicidios a nivel local. Las agresiones son la causa principal de muerte dentro del grupo de edad de 15 a 24 años.
Los datos de la estadística de mortalidad de REDIAS muestran que el 22 por ciento de las muertes violentas de niñas, niños y adolescentes chiapanecos fueron causadas por suicidio, el 18 por ciento por homicidio, el 24 por ciento por accidentes de tránsito y el 25 por ciento por otras causas.
En este contexto, tanto REDIAS como la organización civil Melel Xojobal señalan que las niñas, niños y adolescentes pierden la vida debido a diversas formas de violencia que ocurren en Chiapas, como feminicidios, suicidios, desapariciones, desplazamientos forzados y asesinatos con armas de fuego.
Estas organizaciones resaltan que los numerosos casos de agresiones y asesinatos de niñas, niños y adolescentes relacionados con el uso y abuso de armas de fuego no deberían haber ocurrido y no deben seguir ocurriendo. Sin embargo, debido a la omisión y complicidad de las autoridades, la violencia contra la infancia sigue siendo un problema grave.










